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Los analistas comienzan a hablar de una Europa a dos velocidades
La historia se repite. Los analistas, como en los años previos a la instauración del euro, comienzan a hablar de una Europa a dos velocidades. De la Europa de los grandes, de los que han pasado por la crisis con fuertes contracciones económicas, pero con moderados incrementos del déficit público; y la de los torpes, la de aquellos que han disparado sus números rojos y que pueden tener dificultades para financiar su deuda.
Como a mediados de los noventa, hoy nadie apuesta por que España se sitúe en el vagón de cabeza de la salida de la crisis. Por el contrario, ya empiezan a colocarnos en el vagón de cola, en ese en el que ya está Grecia, y en el que podemos estar con Portugal, e Irlanda si no se toman medidas drásticas de reducción del déficit y se hacen reformas que convenzan a los mercados. Así de tajantes se muestran los expertos consultados que hablan de los riesgos de contagio de una crisis «a la griega».
Grecia, que ya había recibido el castigo de las agencias internacionales de calificación crediticia por sus elevados números rojos ha vivido esta semana un episodio inaudito para un país que forma parte de la Unión Monetaria: se le acusa de falsificar sus cuentas. La situación griega no es, en ese punto, comparable a la española. Nadie duda de la fiabilidad de nuestras cuentas públicas; pero los analistas sí apuntan algunas características comunes, como el elevado déficit público, que hacen temer que los mercados nos coloquen en el mismo paquete y penalicen la financiación de la deuda pública española.
Entre los más afectados
En su informe de perspectivas para 2010, American Enterprise Institute (AEI) advierte que dentro del euro, Grecia, Irlanda, España y Portugal van a ser los países que más van a sufrir las tensiones financieras posteriores al estallido de la burbuja.
Según el instituto americano Grecia es el ejemplo más notable de una economía dentro del euro que está siendo castigada por una moneda sobrevalorada. El Gobierno griego, recuerda el informe de AEI, ha incrementado el déficit público desde el 3,6% en 2007 al 12,7% en 2009. Esto ha llevado a los mercados a elevar considerablemente la prima de riesgo que tiene que pagar el Gobierno griego por sus emisiones de deuda.
El diferencial del bono a diez años con Alemania se sitúa por encima de los 225 puntos básicos (ver gráfico adjunto), y si hablamos del bono a cinco años, la cifra se eleva a 328 puntos. Por los mismos títulos, por tanto, el Gobierno griego tiene que pagar un 3,28% más.
El instituto americano advierte, en este sentido, que aunque el conjunto de la zona euro sobrevivirá a las tensiones posteriores a la crisis, Grecia, pero también España, Portugal e Irlanda, necesitarán la ayuda del FMI o de los países fuertes de la UE, como Francia y Alemania.
En el caso español, donde «la burbuja inmobiliaria fue al menos tan grande como la de EE.UU.», el citado instituto advierte de que las tensiones aflorarán cuando suban los tipos de interés en la Eurozona.
Dentro de nuestras fronteras, los expertos consultados por ABC apuntan, en este sentido, que ya está creciendo el diferencial con el bono alemán, que se sitúa por encima de los 70 puntos básicos, y que aunque el Tesoro español esté pagando más barata la deuda que hace un año, eso es porque los tipos están más bajos, pero cuando empiecen a subir España puede tener más problemas.
Aseguran, además, que aunque la deuda española está todavía en niveles muy inferiores a los registrados en Grecia, el 54% del PIB, frente al 112% griego, el ritmo de deterioro de las cuentas públicas es muy similar.
Efecto dominó
Por tanto, España se enfrenta a dos riesgos, según las fuentes consultadas. Uno sería que se produzca un efecto dominó y, con razones o sin ellas, se nos meta en el mismo saco que a Grecia y Portugal y los mercados castiguen la financiación de la deuda condenando a nuestro país a una lenta salida de la crisis. Y el otro es que en España el nivel de déficit sea tan insostenible que acabemos realmente con una crisis a la griega.
Ante esta situación, el secretario de Economía del PP, Álvaro Nadal, cree que sólo existe una solución: volver a convertirnos en el alumno más aplicado de la clase. Explica el diputado popular que a España los mercados no le permiten licencias que sí admiten en países como Reino Unido o Estados Unidos. Es cierto que el gasto público en ambos países es muy elevado, pero no les van a castigar como a nosotros, ésta es, al menos, su opinión.
Lo que hay que hacer -apunta Nadal- en línea con las recetas de los expertos consultados, es tomar medidas que definitivamente sean serias y creíbles para reconducir el gasto público. No vale con poner sobre un papel que vamos a reducir el déficit público del 12% al 3% en tres años, hay que explicar cómo se va a hacer, la manera. Pero además hay que llevar a cabo reformas estructurales valientes y profundas que garanticen la vuelta al crecimiento y la sostenibilidad futura de las cuentas públicas. La historia puede repetirse. Hace una década los analistas se equivocaron cuando pronosticaron que no lograríamos formar parte de los países fundadores del euro y lo hicimos.
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