Sábado
, 16-01-10
Después de que la eurodiputada socialista María Muñiz luciera anteayer su ignorancia exigiendo la sustitución del ejemplar de la Constitución que se muestra en la Eurocámara «con el águila franquista y el lema «Una, grande y libre»», la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega (a la derecha), alimentó ayer aún más al despropósito al asegurar que «no cabe una Constitución española con símbolos que no sean constitucionales. No será -dijo en tono de perplejidad- la Constitución española porque en ella todos los símbolos son constitucionales y democráticos». En puridad, De la Vega tiene razón; pero no por lo que falsamente el PSOE europeo trata de extender entre la opinión pública, sino porque esos símbolos que asocia al franquismo estuvieron vigentes hasta 1981, es decir, hasta tres años después de aprobada la Constitución y hasta siete después de muerto Franco. Al menos durante tres años, el águila de San Juan que figura en la primera página del original de la Constitución (sobre estas líneas) fue completamente «democrático», guste o no a De la Vega y a Muñiz, que olvidan que en 1977 otro decreto, ya «democrático», modificó el águila que tildan de «franquista» por el que figura en la Carta Magna. Con todo, lo peor no es la manipulación; es el profundo desconocimiento y la falta de criterio que vuelven a mostrar dirigentes del PSOE sobre la más reciente memoria histórica, que está abierta de par en par a escasos metros de sus escaños. El Gobierno puede empeñarse en que Cataluña es una nación o en que la primera página de la Constitución... ¡es «inconstitucional»! Pero no es así. Paradojas sin sentido aparte, bien harían algunos socialistas en matricularse en Educación para la Ciudadanía. O, mejor, en Historia. -España

