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Viernes
, 05-02-10 a las 19
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Félix del Amo, uno de los protagonistas del rescate del niño de dos años Redjeson Hausteen, narraba hace escasos minutos con "mucha emoción" tanto a su mujer, Miriam, como a su superior, Juan Carlos Abad, cómo sucecieron los hechos. El también jefe del Parque de Bomberos de Tordesillas (Valladolid) les ha explicado "como los propios haitianos nos avisaron de que había ruido en una zona que en principio no estaba marcada, que no era nuestro objetivo". Pese a que las peticiones de los residentes de la zona para que se dirijan hacia las zonas en las que creen que están sus allegados son habituales y a veces "infructuosas", Félix y Oscar Vega les hicieron esta vez caso. Se acercaron "y oímos ruidos". Tras apartar "prácticamente con las manos" muchos escombros, fue Del Amo el primero en introducirse en "el agujero". Lo que vio nunca "lo olvidaré". El niño estaba vivo y, sobre él, "un brazo ensangrentado, que era el de su abuelo muerto, al que estaba abrazado". El hombre habría agarrado al pequeño cuando se produjo el terremoto y habría perecido sepultado por el derrumbe de la vivienda. El bebé aguantó con vida más de 50 horas tanto por la protección de su abuelo como por la fortuna de que una "silla boca abajo creara una especie de cubículo" en el que poder sobrevivir. Del Amo pudo acariciar al pequeño y darle de beber, pero su envergadura -mide 1,86 metros- le impidió ir más allá. Salió para dejar paso a su compañero Óscar, que pudo sacar finalmente al niño tras más de dos horas y media de trabajo.
Félix, de 38 años y con un larga trayectoria como bombero, tenía ayer "una satisfacción increíble" y se mostraba "super orgulloso" de lo acontecido. Cuando pudo tener al pequeño entre sus brazos "se imaginó que era su hijo -también tiene un niño de dos años-", según explicaba a ABC su esposa, que estaba tranquila porque su marido "está fenomenal tanto física como psicológicamente, pese a que están mal comiendo"
Volverán mañana o el lunes
Tanto Félix como Óscar y el resto del grupo de rescate de la Junta de Castilla y León volverán a casa mañana o el lunes. Hasta entonces, continúan con jornadas de trabajo de 18 horas conscientes de que "el país cada vez está peor". Lo que peor lleva Félix es "ver cadáveres por todos los lados" y llevar todo los días puesto "un mono de trabajo que huele a muerte".



