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Volverán a juzgar al reo que gritó «Gora ETA» en el funeral de su padre
El preso de ETA, juzgado en la Audiencia Nacional el pasado mes de mayo. Ahora deberá volver a esta sala / EFE
Actualizado Miércoles , 10-02-10 a las 13 : 10
El Tribunal Supremo (TS) ha anulado la sentencia de la Audiencia Nacional que absolvió de enaltecimiento del terrorismo a un etarra -Jon Urretavizcaya Sahuquillo- que gritó exaltado varios «Gora ETA» a la salida del funeral en el que enterró a su padre. Según la Sala de lo Penal del Alto Tribunal, en un auto fechado el pasado 21 de diciembre, cree que la sentencia de absolución contiene «importantes contradicciones», y ha ordenado a dicho tribunal que dicte una nueva resolución. De este modo, la Sala Segunda estima el recurso presentado por el fiscal contra la dictada por la Audiencia Nacional el pasado mes de mayo de 2009.
El Supremo ha ordenado la devolución de esta causa a la Audiencia para que los mismos magistrados que dictaron la sentencia dicten «a la brevedad que sea posible» otra con una nueva redacción de los hechos probados, incorporando «todos los elementos de naturaleza histórica que resulten de la valoración probatoria».
La Audiencia Nacional absolvió al preso (está todavía condenado a ocho años de prisión por colaboración en banda armada) Jon Urretabizkaia Sahuquillo de un presunto delito de enaltecimiento del terrorismo, por el que la Fiscalía pedía para él otros dos años de cárcel, después de que fuera acusado de gritar proclamas a favor de ETA durante la celebración del funeral de su padre en la localidad de Elorrio (Vizcaya), el 28 de junio de 2007.

Urretabizkaia, que en noviembre de 2003 fue condenado a ocho años de prisión, cumple su pena en la cárcel de Nanclares de Oca (Álava) y recibió el beneplácito del juez central de vigilancia penitenciaria para asistir al entierro de su padre. Según la sentencia absolutoria dictada en mayo pasado, hacia las 19.50 horas de aquel día, cuando el terrorista salía de la iglesia de Elorrio custodiado por la Ertzaintza y acompañado por sus familiares cercanos, fue despedido con aplausos por los presentes mientras era conducido al vehículo policial. En total, unas 200 personas que le gritaban eufóricos «aurrera» («¡adelante!» o «¡arriba!»). Entonces se formó un barullo y los antidisturbios intentaron introducir rápidamente al reo en el coche cuando éste respondió en tres ocasiones con la proclama proetarra.

Lo exculparon porque el acto estaba «autorizado»El tribunal de la Audiencia Nacional decidió exculparlo de un nuevo delito puesto que sus loas se produjeron en un «acto aurorizado» y no fueron iniciadas por él, sino por vecinos congregados en el funeral que habían ido al acto con la intención previa de ensaltar a ETA.
El Alto Tribunal recuerda que la sentencia decía por una parte que el acusado repitió «Gora ETA» tres veces, para añadir luego que «las condiciones de difusión eran escasas» y, por otro lado, que «cuando pronunció (el acusado) las palabras, la gente se abalanzó y los antidisturbios tuvieron que repeler para poder introducir a Jon en el coche». El Supremo dice ahora que no se especifica «si el grito tuvo mucha, poca, escasa o nula difusión» y -añade- «esto tuvieron que determinarlo los jueces mediante la valoración probatoria del acervo de la causa», dice la sentencia de la que ha sido ponente el magistrado Julián Sánchez Melgar.
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