
AFP
Actualizado
Miércoles
, 10-02-10 a las 12
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El director de Greenpeace España, Juan López de Uralde, ha respondido este martes a las preguntas de los lectores de ABC.es después de pasar tres semanas encarcelado en Dinamarca por colarse en la recepción que la reina Margarita ofreció a los líderes políticos durante la Cumbre del Clima de Copenhague.
Allí, López de Uralde desplegó una pancarta con el lema «Los políticos hablan, los líderes actúan». Por este delito ha estado 21 días en prisión incomunicada junto a otros tres activistas de la organización ecologista.
Asume las consecuencias de sus actos pero insiste en que el castigo por una «protesta pacífica» ha sido «desproporcionado». En este sentido, recuerda que hay «un delito mucho mayor que permanece impune: la destrucción de la Tierra».
Asimismo, asegura que el Gobierno de Dinamarca «planificó la Cumbre de Copenhague con el silenciamiento de la sociedad civil, y así salió». En este sentido, no se arrepiente de la acción que le llevó a la cárcel, ya que, en su opinión, en la sociedad «debe haber espacio para la política y para el activismo de la sociedad civil».
La reducción de emisiones, claveLópez de Uralde ha explicado que cuando nadie les pidió ningún pase para la gala en la que consiguieron colarse. «Nuestro pase era de "Jefe de Estado de la Tierra de Greenpeace", pero nadie nos lo pidió, y nos invitaron a entrar». afirma el activista, que reconoce que durante su estancia en prisión el personal de la Embajada española se portó «muy bien». «Me consta que el Gobierno se movió en mi favor, como harían para defender los derechos de cualquier español preso en el extranjero, lo cual también agradezco».
Respecto al resultado de la Cumbre de Copenhague, insiste en que desde que en Río de Janeiro en 1992 los jefes de estado se pusieron de acuerdo en la necesidad de un acuerdo global contra el cambio climático hasta hoy «se ha perdido mucho tiempo». En Copenhague los líderes mundiales ratificaron que la temperatura media global no debe subir por encima de los 2ºC tal como establece el IPCC, pero, en su opinión, «fracasaron en casi todo lo demás». «No hubo acuerdo para la reducción de emisiones que, desde mi punto de vista es la clave», señala Uralde, que apuesta por «apretar» a los gobiernos nacionales, porque en la Cumbre de México de 2010, «deben llegar con los deberes ya hechos».
Uralde también ha dejado un mensaje para los que se muestran escépticos sobre la gravedad real del cambio climático: «El planeta seguirá vivo si se continúa agravando el cambio climático, pero hay serias dudas sobre el que el ser humano pueda seguir aquí en esas condiciones».
Allí, López de Uralde desplegó una pancarta con el lema «Los políticos hablan, los líderes actúan». Por este delito ha estado 21 días en prisión incomunicada junto a otros tres activistas de la organización ecologista.
Asume las consecuencias de sus actos pero insiste en que el castigo por una «protesta pacífica» ha sido «desproporcionado». En este sentido, recuerda que hay «un delito mucho mayor que permanece impune: la destrucción de la Tierra».
Asimismo, asegura que el Gobierno de Dinamarca «planificó la Cumbre de Copenhague con el silenciamiento de la sociedad civil, y así salió». En este sentido, no se arrepiente de la acción que le llevó a la cárcel, ya que, en su opinión, en la sociedad «debe haber espacio para la política y para el activismo de la sociedad civil».
La reducción de emisiones, claveLópez de Uralde ha explicado que cuando nadie les pidió ningún pase para la gala en la que consiguieron colarse. «Nuestro pase era de "Jefe de Estado de la Tierra de Greenpeace", pero nadie nos lo pidió, y nos invitaron a entrar». afirma el activista, que reconoce que durante su estancia en prisión el personal de la Embajada española se portó «muy bien». «Me consta que el Gobierno se movió en mi favor, como harían para defender los derechos de cualquier español preso en el extranjero, lo cual también agradezco».
Respecto al resultado de la Cumbre de Copenhague, insiste en que desde que en Río de Janeiro en 1992 los jefes de estado se pusieron de acuerdo en la necesidad de un acuerdo global contra el cambio climático hasta hoy «se ha perdido mucho tiempo». En Copenhague los líderes mundiales ratificaron que la temperatura media global no debe subir por encima de los 2ºC tal como establece el IPCC, pero, en su opinión, «fracasaron en casi todo lo demás». «No hubo acuerdo para la reducción de emisiones que, desde mi punto de vista es la clave», señala Uralde, que apuesta por «apretar» a los gobiernos nacionales, porque en la Cumbre de México de 2010, «deben llegar con los deberes ya hechos».
Uralde también ha dejado un mensaje para los que se muestran escépticos sobre la gravedad real del cambio climático: «El planeta seguirá vivo si se continúa agravando el cambio climático, pero hay serias dudas sobre el que el ser humano pueda seguir aquí en esas condiciones».




