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Publicado Actualizado domingo , 10-1-2010 a las 04:05:51
Que 2009 fue uno de los peores años de la historia para el empleo es bien sabido, pero que las cifras oficiales «esconden» un escenario aún peor, no lo es tanto. La víspera de Reyes, los servicios públicos de empleo certificaron que el año recién terminado se anotó 3.923.603 parados, un nuevo récord histórico, que se une al registrado en los precios y a otros que llegarán, como el que se espera para el PIB, una caída del 3,6%, convirtiendo 2009 en uno de los años más negativos para la economía española de la historia reciente.Si se analizan al detalle los datos de desempleo que elabora el Ministerio de Trabajo, la situación a cierre de 2009 fue más negativa para el empleo de la que se hizo pública. La cocina del departamento que dirige Celestino Corbacho trabajó a toda máquina para presentar ante la opinión pública una estadística con 3.923.603 parados.
La letra pequeña
Pero la realidad del mercado de trabajo aparece en la letra pequeña de la estadística oficial, la que incluye en origen a importantes colectivos, que son excluidos a criterio del Gobierno cuando se presentan ante la opinión pública. El dato de paro registrado ha sufrido ya tantas variaciones que es francamente difícil descifrar a quién considera el Ejecutivo como parado.
En diciembre pasado, la cifra real de desempleados alcanzó los 4.373.788, un dato al que los servicios públicos de empleo restaron 450.185 personas, que se corresponden con los denominados Denos (demandantes de empleo no ocupados) y a los demandantes de empleo con «disponibilidad limitada».
Colectivos «fantasma»
En el apartado de Denos se incluirían aquellos parados que realizan cursos de formación impartidos por el antiguo Inem, así como los perceptores del susbsidio agrario (antiguo PER), que conjuntamente suman 251.830 desempleados. Pero además de a estos dos colectivos, los servicios públicos de empleo tampoco computan en sus listas a un total de 198.355 parados con una disposición limitada para aceptar un puesto de trabajo, ya sea porque quieren trabajar desde su domicilio, desde el extranjero o mediante teletrabajo. En total, los 450.185 personas, que no se suman a los parados registrados y que si se hiciera, elevaría la cifra total hasta 4.373.788.
Engorde de las cifras
Pero la cifra engorda aún más si se suman los 951.943 personas que tienen ocupación o una relación laboral, por pequeña que sea, pero pretenden encontrar un nuevo empleo, ya sea por razones económicas o de promoción profesional.
En resumen, el pasado ejercicio se cerró con un total de 5.325.731 demandantes de empleo presentadas ante las oficinas de Trabajo, muy por encima de la cifra oficial de desempleados que en vísperas de Reyes avanzó el Ministerio de Trabajo. Una diferencia entre un dato y otro superior a 1,4 millones, que también puede explicar el desfase que existe entre los datos ofrecidos por este departamento y los que elabora de forma trimestral la Encuesta de Población Activa (EPA).
Si se analizan los datos de paro registrado por regiones, destaca especialmente el caso de la comunidad andaluza. Esta región, uno de los principales feudos del PSOE, absorbe casi el 25% de las demandas de empleo presentadas en toda España y el 21% del paro registrado.
Cursos en Andalucía
Conocida es la fuerte dependencia que esta zona geográfica tiene de los subsidios por desempleo, en especial del agrario. Un hecho que confirma también la estadística. El principal colectivo de parados que los «cocineros» de Celestino Corbacho excluyen de las listas oficiales, los que realizan cursos de formación y los que cobran el subsidio agrario (antiguo PER) están localizados en la región que preside José Antonio Griñán. Siete de cada diez personas incluidas en este colectivo se encuentran en esta comunidad autónoma.
Le sigue otra región también muy dependiente de los subsidios, como es el caso de Extremadura. En este caso, el colectivo que realiza cursos de formación y cobra el subsidido agrario y que se excluye de las listas oficiales de paro supone casi el 10% del total.
Los datos del desempleo dejan en evidencia la política económica de Zapatero en España, pero muy especialmente en Europa en un momento clave para el presidente porque durante un semestre tomará las riendas de la política europea y deberá guiar a los países hacia un crecimiento con creación de empleo.
Bandera de Europa
Los datos que maneja Eurostat son desalentadores. España, con una tasa de paro del 9,3% durante el pasado mes de octubre -últimos datos disponibles- es campeón indiscutible de desempleo entre los países de la Eurozona y en el caso de la Unión Europea-27 sólo le supera Estonia, con un 20,9%. Son datos francamente alarmantes, que reflejan los fuertes estragos de la crisis en el mercado de trabajo español y alejan de forma importante a nuestro país de la media del 9,8% de desempleo que registra la Eurozona.
El drama de los jóvenes
Pero si es negativo y dramático en sí el dato de paro que registra España, mucho más lo es en el caso concreto de los jóvenes, atenazados con una tasa histórica del 43%, más del doble que la registrada de media en la Eurozona, situada en el 20,6%. Datos que por alarmantes han llevado al Ejecutivo ya a la desesperada a diseñar un plan de empleo juvenil que pretende poner en marcha tras acordarlo este mismo mes con sindicatos y empresarios en las mesas del diálogo social abiertas.
La cocina de Trabajo, a toda máquina
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