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Miércoles
, 10-02-10 a las 12
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La portavoz del Gobierno vasco y consejera de Justicia, Idoia Mendia, ha afirmado hoy que cree en la reinserción "de todos los presos" porque, cuando llegue la paz, "habrá que construirla entre todos en este país". Además, consideró que la huelga de hambre de los reclusos de ETA no les llevará a ninguna solución".
Tras asegurar que es necesario trabajar por un futuro donde quepan "todos los que han sufrido" en el País Vasco y puedan "mirarse a la cara", realizó un llamamiento a no ser "ingenuos a la hora de valorar las intenciones de aquellos que supuestamente dicen querer hacer política alejados de las bombas y las pistolas, pero, luego, son incapaces de plantearse ante quienes las utilizan".
Durante su intervención en el desayuno de Fórum Europa-Tribuna Euskadi, Mendia aseguró que "nadie que no renuncia fehacientemente al terrorismo y a la violencia, va a poder penetrar en el terreno en el que se desarrolla la política".
La representante del Ejecutivo vasco afirmó que el Gabinete López se plantea como principal reto el del logro de la paz y apuntó que "el rechazo social a la utilización de la violencia para conseguir fines políticos es mayoritario en Euskadi". "La inmensa mayoría de la sociedad vasca -incluida la mayoría de la izquierda abertzale ha interiorizado que ETA no tiene otro futuro que el abandono definitivo e incondicional de las armas, y, así, cada vez se alzan más voces en este sentido", apuntó.
Además, consideró que, "después de la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos que avala la legalidad de la Ley de Partidos Políticos, nadie puede llamarse a engaño", y en el futuro, "el que quiera hacer política en este país tendrá, primero, que romper con ETA, alejarse definitivamente de ella, y emplear las únicas armas que son aceptables en democracia: el voto y la palabra".
En este sentido, dijo que "todas las ideas y todos los proyectos políticos, también la independencia, se pueden defender y se defienden, de hecho, en el Parlamento y se pueden someter al veredicto de las urnas". "Lo único que se impide, con la Ley en la mano, es que haya organizaciones que actúen contra el sistema democrático y las libertades esenciales de los ciudadanos, sosteniendo la violencia y las actividades terroristas de ETA", añadió, para recordar a los tres asesinados por la organización terrorista en 2009: el inspector de la Policía Nacional Eduardo Puelles, y los guardias civiles Carlos Sáenz de Tejada y Diego Salvá.
"Ellos tres, al igual que todas las víctimas del terrorismo, merecen nuestro recuerdo y homenaje desde la conciencia clara de que su asesinato es la violación fundamental de derechos humanos que se produce en nuestra sociedad", aseveró.
«Otras violaciones de derechos»Asimismo, reconoció que "en la historia reciente de nuestra democracia se han producido otras violaciones de derechos humanos fundamentales por parte de otros agentes" y, por ello, "recientemente" se ha alcanzado "un acuerdo unánime en el Parlamento vasco para reparar y reconocer a esas otras víctimas de violencia de motivación política".
Según precisó, se trata de "personas que sufrieron, la mayoría durante los años 70, algún tipo de agresión o atentado a manos de cuerpos policiales o grupos de extrema derecha, y que también deben estar al amparo de la Ley de Víctimas".
"El Estado de derecho debe vigilarse permanentemente a sí mismo para no dejar de serlo, y perseguir efectivamente todas las lesiones a los derechos humanos que se produzcan. Esa es su grandeza y eso es lo que le da fuerza para dedicarse por completo a la tarea de deslegitimar política y socialmente el terrorismo y construir la paz", indicó.
«Mirarnos a la cara»A su juicio, es necesario "trabajar por un futuro donde todos los que vivimos y todos los que hemos sufrido en Euskadi nos podamos mirar a la cara y reconocernos como parte de este país". "Sólo así construiremos este país definitivamente y sólo así construiremos la paz, tal y como lo entendía nuestro recordado Fernando Buesa: paz que exige renuncia a utilizar la violencia como instrumento para conseguir objetivos políticos, que exige la desaparición de la violencia, que requiere justicia para las
víctimas inocentes de tanta barbarie, que necesita reconciliación y oportunidades de reinserción para quienes causaron víctimas y daños, y fundada en la libertad de defender cualquier pretensión política por procedimientos exclusivamente democráticos", afirmó.
La portavoz del Gobierno vasco subrayó que, "en la Euskadi del siglo XXI, no hay ninguna justificación ni para la violencia como arma política, ni para la extorsión, ni mucho menos para el asesinato de personas". "Hemos pasado mucho, hemos sufrido mucho, y hoy podemos ser cualquier cosa menos ingenuos a la hora de valorar las intenciones de aquellos que supuestamente dicen querer hacer política alejados de las bombas y las pistolas, pero, luego, son incapaces de plantarse ante quienes las utilizan", indicó. Por ello, mostró el compromiso del Gobierno vasco vamos "a trabajar para que ese futuro llegue cuanto antes, con firmeza y también con inteligencia para acelerar el final del terrorismo que tanto daño nos ha hecho a todos, a las víctimas en primer lugar, pero también a la sociedad en su conjunto".


