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yemen, despliega, miles, soldados, provincias, bajo, control, qaida
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Publicado Actualizado jueves , 7-1-2010 a las 16:58:25
«Hay una gran sensibilidad sobre el despliegue de tropas extranjeras en Yemen». El ministro de Exteriores, Abu Bakr al-Qirbi, puso sobre la mesa el temor que desde hace una semana cobra fuerza entre los ciudadanos de este país. En declaraciones a la agencia estadounidense Ap, el jefe de la diplomacia yemení propuso fórmulas como «el envío de más instructores de nuestras fuerzas» para combatir esa amenaza que Washington califica de «global» en la que se ha convertido este país. Y «una intervención directa complicaría más las cosas», señaló Abu Bakr, recordando las experiencias recientes de Irak y Afganistán.
Detenidos de Al Qaida
Para reafirmar su compromiso en la lucha contra el terror, Yemen anunció el despliegue de miles de soldados en las provincias de Maareb, Shabwa y Abyan, lugares con especial presencia yihadista.
Las palabras del ministro llegaban a los medios locales a la vez que desde el Ministerio de Interior se anunciaba la detención de tres miembros de Al Qaida arrestados en un hospital de la localidad de Al Raida, a 60 kilómetros de la capital. Aunque los rumores iniciales apuntaron al nombre de Mohamed Ahmed al Hanaq, jefe de Al Qaida en la zona de Arhab, finalmente el ministerio aclaró que los detenidos son hombres de confianza del cabecilla, pero que éste permanece en libertad.
Las fuerzas de seguridad atribuyen a este líder yihadista las amenazas contra intereses occidentales en el país, que provocaron el cierre temporal de diferentes embajadas en la capital. Con estos tres son ya ocho los militantes encarcelados desde el pasado domingo.
Esta ofensiva militar coincidió con la reapertura al público de las legaciones de Estados Unidos, Reino Unido y Francia. Lejos de estos edificios la calma es total en la capital. La Policía lleva a cabo controles rutinarios en las avenidas principales, pero sobre todo se ha reforzado su presencia en puestos de control de los accesos a la ciudad. La sensación de seguridad en el casco urbano de Saná contrasta con lo que ocurre en el resto de provincias, a las que el ministerio de Información no autoriza los desplazamientos a los periodistas extranjeros destacados en Saná, unos sesenta, la mayor parte estadounidenses y británicos, con lo que resulta imposible contrastar de primera mano las informaciones sobre la marcha de las operaciones.
Lo mismo ocurre con las informaciones publicadas en medios locales, que aseguran que en las últimas grandes operaciones contra Al Qaida del mes de diciembre, y que acabaron con la vida de al menos treinta milicianos, aviones americanos tomaron parte activa en los bombardeos.
Tres frentes abiertos
«Al Qaida lanzó su amenaza en un momento crítico para el Gobierno. Con dos guerras abiertas al norte y sur del país, resultaba muy complicado dar seguridad a los intereses occidentales en la capital y eso lo sabían muy bien los muyahidines», asegura el analista local Sadam al Asmouri, que desde hace nueve años se dedica al seguimiento del auge del yihadismo en su país.
Un triple frente que según los críticos con el Ejecutivo «está siendo utilizado para meter todo en el mismo saco, y emplear la ayuda estadounidense para acabar con la revuelta chií y la reivindicaciones separatistas en el sur, cuando todos sabemos que no guardan relación alguna. Ahora resulta que todos son terroristas», lamenta un periodista de un diario independiente, que pide anonimato.
Las autoridades confirman la fuerte presencia de milicianos islamistas en las provincias de Shabwa, Maareb y Abyan, donde el Ejército mantiene desplegados a sus efectivos especializados en la lucha antiterrorista. Son unidades especiales entrenadas y financiadas desde 2002 principalmente por los Estados Unidos y el Reino Unido.
Al Qaida, por su parte, asegura haber matado a seis mandos de estas fuerzas especiales. «Han logrado formar alianzas con los líderes tribales y su escudo de protección es muy fuerte porque estos líderes tienen mucho más peso que las autoridades de Saná en sus respectivas zonas. El Gobierno precisa ayuda urgente para poder llevar a cabo esta guerra», asegura Asmouri, que recientemente fue retenido por la Policía por entrevistar a un líder relacionado con el grupo terrorista que le aseguró que «nuestro objetivo no es atentar contra el Gobierno, sólo contra intereses americanos y de sus agentes en el país».
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