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Miércoles
, 10-02-10 a las 11
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Despliegue de tropas y trabajo de inteligencia. Las autoridades yemeníes siguen respondiendo a las presiones occidentales y empiezan a ofrecer respuestas sobre el caso de Omar Faruk Abdulmutalab, el joven nigeriano que intentó volar un avión americano el pasado día de Navidad. El terrorista no logró su objetivo gracias a la rápida reacción de los pasajeros y la tripulación, pero consiguió situar a Yemen en el ojo del huracán y poner al descubierto las carencias de los servicios de seguridad occidentales. El viceprimer ministro, Rashad al-Alimi, informó de que Abdulmutalab viajó hasta la provincia yemení de Shabwah para reunirse con el clérigo radical Anwar al-Awlaki, uno de los tres hombres fuertes con los que cuenta Al Qaeda en la Península Arábiga (AQPA).
Es la primera vez que el Gobierno de Saná reconoce unos contactos sobre los que la inteligencia americana aseguró tener “evidencias” nada más abortarse el atentado en el vuelo que cubría la línea entre Ámsterdam y Detroit. Anwar al-Awlaki forma junto a Naser Abdul Karim Wahishi y Saeed Ali Shehri, ex preso de Guantánamo, la cúpula del movimiento yihadista en Yemen. Ciudadano estadounidense de ascendencia yemení nacido hace 38 años en el estado de Nuevo México, sus llamamientos a la yihad a través de sermones públicos o su página web son analizados por analistas y servicios de inteligencia porque en ellos marca las líneas a seguir por la organización. Se instaló definitivamente en el país en 2004 y en 2006 fue detenido bajo la acusación de planear un secuestro de un diplomático americano. Año y medio más tarde quedó en libertad y se reincorporó a la universidad al-Iman de Saná donde podría haber establecido su primer contacto con el joven nigeriano que entre noviembre y diciembre de 2009 se encontraba en Yemen con el pretexto de aprender árabe.
Pese a reconocer la formación yihadista que Abdulmutalab recibió en Yemen, las autoridades insistieron en que “fue reclutado por Al Qaeda en Londres”, donde estudió durante tres años, y aseguraron que los ochenta gramos de pentaeritritol, la misma sustancia que utilizó ETA para destruir el aparcamiento de la Terminal 4 de Barajas en 2007, que portaba en su calzoncillo y con los que pensaba asesinar a los 289 pasajeros y tripulantes que viajan en el Airbus de Northwest-Delta los obtuvo en su Nigeria natal y no en Yemen.
Conexión con Ford HoodDe esta forma, el nombre de Anwar al-Awlaki vuelve a cruzarse por segunda vez en los dos últimos meses en la lucha contra el terrorismo que su país de origen abandera desde el 11-S. Su figura también apareció tras la matanza que llevó a cabo el mayor Nidal Malik Hasan en la base militar estadounidense de Ford Hood el pasado noviembre. Malik recibió asesoramiento espiritual vía email de este imán americano yemení que aplaudió públicamente la muerte de los trece soldados a manos de su seguidor.
Aunque al-Awlaki ha sido dado por muerto en varias ocasiones, de momento sigue vivo y predicando la yihad. Lo mismo ocurre con otro de los hombres clave de Al Qaeda como Mohamed Ahmed al Hanaq, sobre el que el Ejército asegura mantener un fuerte cerco desde hace 48 horas, pero cuya detención no se produce. Al Hanaq sería el responsable de las amenazas que provocaron el cierre de varias embajadas en Saná el pasado fin de semana.
Convoyes militares“¡Baja las cámaras!”. La orden del oficial del ministerio de Información que acompaña cada día a este enviado especial es rotunda. Nada de imágenes. Un convoy formado por más de cuarenta camiones cargados de tanques y vehículos blindados atraviesa una de las arterias principales de Saná al ritmo de los acordes del himno nacional que se escucha desde los altavoces de varias furgonetas que van intercaladas entre los camiones. Aunque parece que las complicaciones en materia de seguridad en Yemen se remontan al discurso en el que Hillary Clinton lo calificó de “amenaza global”, el país mantiene dos guerras abiertas al norte y sur en las que el Ejército combate cada día. Ahora hay que sumarle la ofensiva contra los santuarios que Al Qaeda ha logrado establecer en varias provincias gracias a sus acuerdos con líderes tribales locales.



