Publicado Actualizado miércoles , 6-1-2010 a las 04:28:47
Confundir el medio con el fin suele ser camino al error. El consenso en política no es un fin, se trata de un medio para obtener otro fin, que puede ser la estabilidad o el progreso. El mérito constitucional fue la amplia aceptación del propio texto, que no fuera de parte, y para ello el consenso fue el camino, el instrumento. Por eso ahora defender el consenso por el consenso es como colocar el tren en vía muerta, el objetivo es otro, por ejemplo salir de la crisis en las mejores condiciones posibles y aprovechar las oportunidades del cambio. Con respecto a las cajas de ahorro ocurre algo semejante. El objetivo no es fusionarlas, más bien es un instrumento que no tiene garantía de éxito. La fusión ayuda al cambio de modelo y de gestión, contribuye al ajuste de balances y estrategias, pero no es el ajuste ni el cambio.
La fusión de las dos grandes cajas de la meseta (la otra grande de la zona, la de la Mancha tomó otro camino) va camino de confundir el procedimiento con el fin. La fusión no es el objetivo y si se convierte en fin será el camino del fracaso. Van a fusionarse por imperativo categórico, porque las autoridades han dicho «basta» al debate estúpido sobre donde poner la sede y quien se queda al mando.
Si lo que está en juego es el edificio y el sillón el futuro será un desastre, no quedará nada y la fusión será el anticipo de otra crisis que exigirá nuevas operaciones de cirugía mayor. Los problemas de las cajas para entrar en un proceso de consolidación, que es una forma más ambigua de decir que no son viables y necesitan cambios de fondo, tiene que ver con la solvencia (con los balances) y con la gestión. Hay que dibujar otro balance, y para eso sirven las ayudas públicas, y hay que cambiar la gestión ya que la anterior ha fracasado. Las cajas de la meseta, al igual que otras, no necesitan una «buena persona» que arbitre donde poner la sede, más bien gestores muy decididos, muy profesionales, que les saquen del agujero.