La ex ministra de Sanidad británica, Patricia Hewitt, y el antiguo responsable de Defensa, Geoff Hoon, en sendas imágenes de archivo / EFE
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Miércoles
, 10-02-10 a las 11
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Un nuevo golpe para derrocar a Gordon Brown como primer ministro británico y líder laborista ha sido puesto en marcha por dos ex ministros, muy próximos a Tony Blair, que reclaman una votación secreta en el seno del grupo parlamentario sobre el futuro de Brown. La persistente ventaja de más de diez puntos de los conservadores en las encuestas ha vuelto a poner nerviosos a diversos diputados laboristas, que ven peligrar la continuidad en su puesto de trabajo y preferirían otro líder con más gancho electoral.
A sólo cuatro meses de las elecciones generales, cuando la precampaña ya ha comenzado, la embestida supone un golpe que diríase mortal para el “premier”, ya que aunque pueda doblar el pulso queda cuestionado ante los ciudadanos por las divisiones internas en su partido para alborozo de los “tories”. El intento de derrocamiento con los comicios tan cerca ha sido calificado por la BBC de “extraordinario y sin precendentes”. Downing Street ha emitido un comunicado indicando que es intención del primer ministro “seguir trabajando”, sin atender lo que atribuye a una minoría.
Quienes intentan remover a Brown, los ex ministros de Defensa Geoff Hoon, y de Sanidad Patricia Hewitt, ya estuvieron entre quienes impulsaron la anterior fuerte embestida contra el primer ministro, el pasado mes de junio. La falta entonces de una dimisión en cadena de los principales pesos pesados del Gobierno salvó a Brown. Ahora la estrategia de los críticos pasa por una votación secreta del grupo parlamentario, planteada para el próximo lunes. Pero si tampoco ningún rostro significativo del Gobierno da el paso de enfrentarse a Brown, la reclamada votación podría quedarse sin las firmas necesarias para ser llevada a cabo.
En una carta envidada a todos sus colegas de los Comunes, Hoon y Hewitt exponen que las críticas que en privado recibe la falta de liderazgo interno de Brown prueba unas divisiones internas que el partido debe resolver “de una vez” antes de ir a las elecciones, eligiendo a un nuevo líder o cerrando filasa definitivamente detrás de él.



