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Publicado Actualizado lunes , 4-1-2010 a las 09:57:05
El Gobierno sigue decidido a promover durante su presidencia de la Unión Europea un cambio en las relaciones de los Veintisiete con Cuba. Sin embargo, en los últimos meses, al principal impulsor de esa idea, el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, le han llegado mensajes desde La Moncloa para que modere su entusiasmo sobre el objetivo a alcanzar, según ha sabido ABC de fuentes solventes.
Zapatero, que ha ido siempre un poco arrastrado por su ministro en la política de acercamiento a Cuba, no quiere que este asunto le provoque problemas con países como Alemania, reticentes a modificar esa posición común, lo que podría dificultar la obtención de consensos europeos en asuntos más importantes. Por eso, después de que el ministro expresara, tras su segunda visita a la isla, el pasado mes de septiembre, que su objetivo era suprimir la posición común vigente desde 1996 y sustituirla por un acuerdo bilateral entre la UE y Cuba, las declaraciones gubernamentales se han movido en la línea de expresar que la intención es simplemente abrir un proceso que desemboque en ese cambio de relación en el momento oportuno.
Con más cautela
De hecho, el propio Moratinos, a quien el «Wall Street Journal» llegó a calificar como «el hombre de Castro en Europa», se mostró más cauto en su última comparecencia ante la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso de los Diputados, el pasado 22 de diciembre. Aunque insistió en que considera «un error» esa Posición Común, habló de que, durante la presidencia europea, la intención del Gobierno se limita a «abrir un debate sobre la conveniencia de intentar alcanzar un acuerdo para que las relaciones con La Habana se fundamenten en un instrumento jurídico de carácter bilateral».
En su primera visita a Madrid, la Alta Representante para la Política Exterior y de Seguridad Común de la UE, Catherine Ashton, afirmó que si Estados Unidos está modificando su actitud hacia Cuba, la Unión también debería hacerlo. Esa manifestación provocó cierta sorpresa en medios diplomáticos, porque no evidenciaba precisamente una independencia de actuación por parte de la Unión Europea y porque hay un buen número de socios europeos que no comparten la idea.
La supresión de la Posición Común debería ser adoptada por unanimidad, lo cual ahora mismo resulta bastante impensable, porque algunos países, como la República Checa o Suecia, no están dispuestos a ello, del mismo modo que Alemania o el Reino Unido lo consideran prematuro a la vista de los escasos avances del régimen castrista en el respeto de los derechos humanos. Hace menos de un mes el Gobierno cubano convocó a los embajadores de estos dos países en La Habana para protestar porque diplomáticos alemanes y británicos se encontraban presentes en las manifestaciones pacíficas de disidentes celebradas en la isla con motivo del Día Internacional de los Derechos Humanos, y que fueron disueltas violentamente por la policía castrista.
La canciller Angela Merkel ya ha hecho llegar a Zapatero, con quien se vio en noviembre en Berlín, que no ve factible un cambio de postura hacia Cuba, mientras no haya avances serios en materia de derechos humanos, una posición apoyada recientemente también por el Congreso del Partido Popular Europeo.
En el seno del Gobierno se reconoce que el régimen castrista no está haciendo mucho por favorecer la iniciativa española. De hecho, en respuestas parlamentarias difundidas por ABC, se admite que La Habana hace oídos sordos a las peticiones de España y que, incluso, ha habido un retroceso tras la caída en desgracia del anterior canciller cubano, Felipe Pérez Roque.
Ante esta situación, según las fuentes consultadas por este periódico, un alto cargo del Gobierno llegó a expresar en una reunión de Moncloa, su desacuerdo con la inclusión de la cuestión cubana en la agenda de la presidencia, considerando que había otros asuntos a los que dar preferencia.
Lo cierto es que en Exteriores se apunta ya, según las mismas fuentes, a marcarse un objetivo más modesto, como sería el conseguir que los Veintisiete acepten que se abra un proceso que pudiera desembocar en la sustitución de la Posición Común si de dan unas determinadas condiciones. La pretensión de lograr la supresión en este semestre parece descartada e incluso el nuevo objetivo se sabe que será difícil de conseguir.

