Publicado Actualizado sábado , 2-1-2010 a las 02:58:36
TAL vez alguno de ustedes, llevado por el título, espere que uno hable aquí de sexo, de Shakira, de Belén o de Zapatero, y estará engañado. Igual que mi amigo Bonifacio titula sus cuadros con disparates para engañar al mercado de «snobs», los periodistas titulan sus artículos con absurdidades para engañar, no a los lectores, que ya no hay, sino al algoritmo de Google, que pica todos los señuelos.
Esta semana hemos leído muchas bobadas como si fueran inocentadas, cuando en realidad -«realidad», decía Tortajada, es la única palabra que debería siempre pronunciarse entrecomillada- sólo eran comida para el algoritmo.
Bienvenidos, pues, al algoritmo, 2010, cuya sola visión enciende el pelo. Para hacerle frente, España dispone de un régimen único: por primera vez en la historia, el periodismo y la juventud -con los estudiantes a la cabeza-, las dos fuerzas con más parados de la nación, son «hooligans» de un gobierno que sólo trabaja para engañar al algoritmo. Esto no lo tienen ni en Irán.
Para engañar al algoritmo, vale todo: la ladradera de los chuchos de Roures, el gramscismo «tontipop» del bajista de Meteosat, la «cosa en sí» del gagman de los parados, las retartalillas del chato de Las Madres del Cordero y hasta los «kiries» de Gabilondo, que lee, en el «autocue» de cada telediario, la pregunta que más confunde al algoritmo:
- El árbol que cae en el bosque, ¿hace ruido, si nadie lo escucha?
Año de aquelarre, año de limpieza. Zapatero está aseando España (al ritmo del «Laundry Service» de Shakira), toda la historia de España: la boda de Aznar, la cal de González, las Casas Viejas de Azañuelo, los paletos de Gutiérrez Solana, los cursis de Galdós, las obscenidades anticlericales de «El Cencerro», y los bandidos de Cataluña y los bandidos de Sierra Morena, los Empecinados y los cabecillas, los carnavales en el Canal de la Pradera, la lepra de las brujas de Goya, y la de los mendigos de Murillo, y la baba de los enanos de Velázquez, y la roña de la picaresca entera...
- ¡Cuánta mugre!, exclama Eugenio d´Ors ante la colada de la gran Reina de España. Mugre de prehistoria, mugre de iberismo fiero, pulgas y piojos de la pelliza pastoril de Viriato. Y sangre: la de los niños de Numancia, acuchillados por sus madres. La de los sacrificios fenicios en los altares gaditanos a los dioses impuros. La que soltaba la carne cruda que los vándalos de Andalucía maceraban con sus nalgas desnudas sobre la grupa del caballo...
Bienvenidos, en fin, al año feroz. Borges creía que aquello que uno hiciera durante la última noche del año sería lo que hiciera durante todo el año. Yo he echado la Nochevieja con el especial de seis horas de Bear Grylls. El algoritmo indica que, tras del paso de Zapatero por España, en pie sólo va a quedar Belén Esteban.

