tauromaquia, esta, historia, españa
tauromaquia, esta, historia, españa
Publicado Actualizado martes , 29-12-2009 a las 08:53:59
Acaba de entregar a la imprenta una biografía nueva de Ignacio Sánchez Mejías, un personaje comparable a Lawrence de Arabia, Chaplin o Picasso, sostiene. Andrés Amorós ha conocido en persona a Ernest Hemingway y a Marcial Lalanda, a Orson Welles y a Luis Miguel Dominguín, a Lauren Bacall y a Deborah Kerr, a Manolo Vázquez y a Oskar Kokoschka, a Maurice Béjart y a Américo Castro, su maestro. Cine y toros. Arte y toros. Historia y toros. Literatura y toros... ABC y los toros, pasión por la Fiesta Nacional. Andrés Amorós recuerda estar sentado aún barbilampiño en un café, antes de una corrida en Bayona, junto a su padre y a Hemingway. Y aparece Welles, se sienta, «y nos borró a todos por su genio. Nos enseñó una cicatriz que él decía que era de cornada de toro asegurando que había sido novillero por pueblos de Sevilla».
-¿Y eso es verdad o mentira?
-Welles era tan genial que es posible que fuera verdad o que se lo inventara. En los toros no cuenta que seas rico o pobre, de derechas o izquierdas, mayor o niño; estás unido por la pasión común.
-Cátedra que usted volcará en ABC, que nunca dejó ni dejará de prestar atención a la Fiesta, y donde ejercerá la crítica taurina. ¿Qué siente en este coso?
-Es un honor y una responsabilidad ejercer la crítica taurina en ABC que, además del prestigio general que tiene, en Tauromaquia, en Teatro y en Cultura general está en la Historia de España. He tenido la fortuna de conocer y ser muy amigo de Luis Calvo, que hizo crítica de toros; Gregorio Corrochano, el más grande crítico de la Historia y escritor fantástico; Antonio Díaz-Cañabate y Vicente Zabala, padre e hijo. En la actual circunstancia de los ataques a la Fiesta todos los que somos aficionados debemos defenderla.
-¿Qué pensarían Welles o Hemingway del intento de prohibición de los toros en Cataluña?
-¡Qué disparate! O se volverían a morir. Américo Castro, mi maestro, si escuchara que un presidente de un Gobierno español dice que el concepto de la nación española es discutido y discutible, también moriría o montaría en cólera.
-¿Por qué atacan los separatistas a los toros? ¿Por qué odian todo lo que huela a España?
-Claro que sí. Lo ha dicho un diputado de Ezquerra Republicana: «Queremos librar a Cataluña de todo lo que huela a España». Aciertan en considerar que la tauromaquia es una seña de identidad española. Pero se equivocan en no ver que también lo es catalana y en ese independentismo absurdo. El nacionalismo ciega absolutamente. Es una pasión que hace reescribir la Historia e ignorar la realidad.
-Como declaró a ABC «Joselito», los toros están antes de Franco y después de Franco.
-Muchísimo antes de Franco había una gran tradición. Desde la época de Goya por lo menos es el espectáculo moderno. Y desde la Edad Media están los juegos con el toro.
-Sostenía don Ramón Pérez de Ayala que los toros no morirán, que antes moriría España...
-Él era entonces embajador de la Segunda República en Londres y no era fascista, ¡ciertamente que no! Le preguntan: «¿Hay toros en España por el negro carácter español?» Él responde: «No. Hay tauromaquia en España porque hay toros». «¿Y cree usted que alguna vez desaparecerá la Fiesta?». Y él dice: «No. Moriría España». Yo creo que moriría la España que ha existido en la Historia. España es una realidad histórica de hace cientos de años. Pura creación humana y, si los españoles quieren mayoritariamente, pueden acabar con esa España y la tauromaquia. ¡El ser humano puede hacer las tonterías que quiera!
-A usted su padre le llevaba a las plazas con cinco años y hoy en Cataluña no se permite la entrada a menores de 14.
-Eso es astuto: evitar que surjan futuros aficionados.
-El toro bravo es creación cultural, no animal salvaje: la cultura del héroe que es el torero.
-Claro. El toro actual, decía un gran veterinario, es la máxima aportación española a la zootecnia universal. Por sus cualidades contrapuestas de fiereza y dulzura nos identificamos con él. Picasso es el medio hombre, medio toro. El toro es creación refinada.
-Gracias a su padre usted vio torear a gente de primera: Domingo Ortega, Luis Miguel, Pepe Luis y Manolo Vázquez, Ordóñez, Bienvenida, Camino, Viti...
-Y he sido muy amigo de Marcial Lalanda, que tenía una cabeza extraordinaria; de Luis Miguel, persona de inteligencia fuera de lo común; de Manolo Vázquez, magnífico. Todo eso, más que erudición, lo que te da es criterio. El mundo taurino tiene el problema, muchas veces, del exceso de pasión. La gente se ciega un poco por apasionamiento. Y un crítico de un medio serio como ABC ha de tener un criterio de no dejarse llevar por amores o desamores. No he ido a los toros para escribir un libro. A veces pasa que hay intelectuales, perdón, que van a una corrida en San Isidro para escribir un artículo.
-Para entender de toros, ¿qué conviene, profesor?
-Ver muchos toros y callarse mucho. Decía Lalanda: «Hay que ser orejero». Escuchar. Lo difícil es comprender al toro. Eso se aprende con intuición. Luis Miguel entendía al toro, tenía una clarividencia extraordinaria, y Paco Camino, y Enrique Ponce la tienen. Los buenos aficionados deben seguir la norma de Corrochano: fijarse en el toro y, según sus condiciones, ver si el torero le da una lidia adecuada.
-Luis Miguel, ¿el número uno?
-Lo era en ese momento. De toda la historia de la tauromaquia: Joselito el Gallo.
-¿El sueño de José Tomás era ser Manolete?
-Sí, y él lo ha dicho. Y no sé si es muy bueno para él. José Tomás es un torero magnífico, con unas condiciones enormes y no creo yo que le favorezca mucho esa obsesión.
-¿Por qué?
-Tiene condiciones, y lo demuestra, toreando al natural, menos rígido, con más naturalidad, que a veces lo hace. Podría ser mejor torero todavía no teniendo tan presente la tauromaquia de Manolete.

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