Publicado Actualizado miércoles , 23-12-2009 a las 09:31:35
En marzo de 2008, cuando el PSOE ganó las elecciones generales por segunda vez consecutiva, la preocupación por el paro afectaba al 45,8 por ciento de los españoles, según el CIS. Veinte meses después, el problema del desempleo ha roto todas las marcas y todos los techos históricos, y ya causa temor a casi ocho de cada diez ciudadanos (el 78,4 por ciento), según el último barómetro del CIS, correspondiente al mes de noviembre.
«Sí, mantengo que ya se ha iniciado la recuperación económica», proclamó el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en un reciente Pleno del Congreso. Una opinión que contrasta con el último dato del paro, que situó el número de desempleados en 3.868.946 personas. También fue el presidente Zapatero quien, en septiembre de 2008, aseguró en el Parlamento que «volver a crear empleo será el mejor termómetro de la evolución de la situación y el parámetro definitivo de la idoneidad de las medidas» que el Gobierno estaba poniendo en marcha. Aquel mes, la cifra de parados llegaba a 2.625.368 personas, 1,2 millones menos que en estos momentos. A pesar de la aseveración de Zapatero, las medidas del Gobierno, desde el Plan E hasta los Presupuestos aprobados el año pasado, han servido de muy poco, ya que el desempleo corre embalado hacia cifras históricas. La tasa de paro se ha disparado y la preocupación de los españoles, también. De hecho, la segunda preocupación citada en el barómetro del CIS es la crisis económica en su conjunto, que es uno de los principales problemas de España para el 45,9 por ciento de los encuestados.
«Lo peor ha pasado»
En el barómetro del CIS queda al descubierto la desconfianza de los ciudadanos hacia la situación económica. De poco ha servido el anuncio de la ley estrella de Zapatero, la estrategia de economía sostenible, que debe cambiar el modelo productivo español con la vista puesta en 2020. Tampoco ha mejorado el clima de confianza el anuncio propagado desde Moncloa sobre el inicio de la recuperación. «Lo peor ha pasado», aseguró Zapatero ya antes del verano. Frente a estos mensajes, el dato resulta tan espectacular como desolador: tres de cada cuatro españoles (73,1 por ciento) califican de mala o muy mala la situación económica. El resto, prácticamente, se conforma con verla «regular», y sólo un testimonial 2,5 por ciento la considera «buena». Nadie se atreve a calificarla de «muy buena». Hace un año, los ciudadanos que veían mal o muy mal la situación eran el 65,8 por ciento, siete décimas menos que ahora.
Optimismo de La Moncloa
Lo que se espera para dentro de un año no es demasiado positivo. La mayoría no comparte el optimismo emitido desde Moncloa y se instala entre el escepticismo y el pesimismo. Siete de cada diez españoles (69,4 por ciento) creen que dentro de 12 meses estaremos igual o peor. Si se tiene en cuenta la opinión sobre la situación actual, las perspectivas de futuro son bastante negras. Una opinión que acompaña a las previsiones de paro y recesión previstas para 2010, sin olvidar la subida de impuestos que afectará a los ahorradores a partir del 1 de enero y a los consumidores, con la subida del IVA, desde el 1 de julio. Precisamente, la oposición ha advertido en el debate de Presupuestos que la penalización del ahorro y el consumo al mismo tiempo no puede traer nada positivo a la economía.
En la tabla de los principales problemas de España, los entrevistados por el CIS sitúan en tercer lugar a la clase política y a los partidos políticos, una valoración que ya quedó reflejada en el barómetro DYM publicado en ABC este fin de semana. Los ciudadanos perciben que algo no marcha bien cuando la corrupción ha salpicado en los últimos meses a los principales partidos, pero quizás también cuando no han sido capaces de llegar a un acuerdo global para hacer frente a la crisis económica.
Pesimismo político
En el barómetro de noviembre del CIS también se pregunta sobre la situación política. El 60,6 por ciento cree que es mala o muy mala, y sólo el 5,3 por ciento la considera buena. De nuevo el pesimismo cunde cuando se mira al futuro inmediato, de aquí a un año. Sólo el 11,9 por ciento de los entrevistados están convencidos de que las cosas en la política serán mejores dentro de doce meses, y el 76,7 por ciento opinan que todo continuará igual, o peor.

