Actualizado Miércoles , 10-02-10 a las 09 : 55
El Tribunal Supremo (TS) ha estimado parcialmente el recurso de casación interpuesto por la Comunidad Autónoma y el Estado contra la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León (TSJCyL) referida al Decreto 54/2006 de la Junta que desarrolla la Ley Antitabaco. Así, ratifica el artículo 7, que permite flexibilizar la prohibición de fumar en actos privados como bodas y comuniones, si bien declara la “nulidad de pleno Derecho” de tres artículos, en concreto el 3, el 5 y el 6.
La Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Supremo ha dictado sentencia, con fecha del 12 de noviembre, en la que estima parcialmente el recurso de casación interpuesto por la Comunidad de Castilla y León y por el abogado del Estado contra el fallo de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del TSJCyL de 30 de noviembre de 2007, referida al Decreto de la Junta que desarrolla la Ley Antitabaco.
Así, como ya hiciera el TSJCyL, el Tribunal Supremo da la razón al Gobierno regional en lo que respecta al artículo 7 sobre la autorización para fumar en los establecimientos de hostelería y restauración, independientemente de su superficie, que se reserven para celebraciones privadas, “siempre que se trate de zonas aisladas y reservadas para determinadas personas y de acceso restringido para las mismas, de manera que no puedan verse afectadas otras distintas de éstas".
Nulidad de tres artículos
Así, la sentencia del Tribunal Supremo incide en la “la nulidad de pleno derecho de los artículos 3, 5 y 6 del Decreto 54/2006”. Los tres hacen referencia al cómputo de los diferentes espacios de los establecimientos hosteleros para calcular los 100 metros cuadrados que marcan el límite para permitir fumar o no en los bares, así como a la posibilidad otorgada por la Junta de compartimentar o no los espacios reservados para fumadores en los locales de más de 100 metros cuadrados.
La sala juzga nulo el artículo 5, que determina que “la superficie útil en los establecimientos de hostelería y restauración se calculará considerando exclusivamente el espacio destinado a clientes para el consumo de los productos que se sirvan en el establecimiento, excluyendo cualquier zona de paso como escaleras, pasillos o vestíbulos, así como los espacios destinados a cocina, barra, aseos, almacén, vestuarios, guardarropas, cortavientos u otras zonas habilitadas para cualquier otro fin”.
Sin embargo, el Tribunal Supremo considera que estas zonas “no pueden excluirse del concepto de superficie útil destinada a clientes, en cuanto que los mismos constituyan un espacio conjunto con el resto del establecimiento y de uso indistinto por todos los clientes, a menos que estas zonas estuvieran diferenciadas de las que sirven de habitáculo común para el desarrollo de la actividad de hostelería”.
El TS anula el artículo 3 argumentando que, para que se pueda excepcionar la prohibición de fumar y habilitar zonas para fumadores en los establecimientos en que se desarrollen dos actividades –como bar y restaurante-, es preciso que ambas estén separadas en el espacio, y en esos supuestos la superficie útil se computará para cada una de ellas de forma independiente, excluyendo del cómputo las zonas comunes y de tránsito, en las que, en ningún caso, se permitirá el consumo de tabaco. “De ahí que sino existe separación en el espacio no se pueda aplicar ese artículo 5 del Decreto que por ello es nulo”, señala el fallo.
Con respecto al artículo 6, en la sentencia se recuerda que “la regla general en la Ley es la prohibición de fumar, por lo que las zonas de fumadores son una excepción a esa regla general que ha de interpretarse restrictivamente”.
Así, detalla que “lo que se persigue no es sólo que los no fumadores disfruten de un espacio libre de humos sino el aislamiento absoluto de las zonas reservadas a fumadores” y por tanto concluye que la Ley “exige compartimentación completa y separación física, que van más allá de lo previsto en la norma autonómica”.

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