
Omar Bin Laden, hijo del fundador de la red terrorista Al Qaida / AP
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Miércoles
, 10-02-10 a las 09
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Dieciocho miembros de la familia Bin Laden viviendo en una casa secreta de las afueras de Teherán desde 2001, una de sus hijas oculta en la Embajada de Arabia Saudí en la capital iraní desde hace 25 días para exigir que le permitan abandonar la república islámica, dos llamadas a familiares en el extranjero en menos de un mes… Ocho años después de la caída del régimen talibán en Afganistán el paradero del Osama Bin Laden es una incógnita, como también lo era el de gran parte de su familia. Cuando todo el mundo apuntaba a Pakistán como el santuario perfecto para los Bin Laden, el cuarto hijo del fundador de Al Qaida, Omar, obligó a girar la vista hacia el régimen de los ayatolás. En declaraciones al diario árabe Asharq Al-Awsat, Omar Bin Laden, de 29 años, aseguró que el mes pasado recibió una llamada desde Teherán de su hermano Othman. En esta primera conversación, Othman relató que una de las mujeres, seis hijos y once nietos de Osama Bin Laden fueron evacuados a la república islámica en 2001 y allí se les acomodó en un complejo tapiado de las afueras de Teherán.
Una semana después de este primer contacto una de sus hermanas, Imán, de 17 años, logró burlar la vigilancia iraní en una de sus escasas salidas que les permiten «por su propia seguridad», según Omar, y escapó a la Embajada de Arabia Saudí en la que vive desde entonces y donde espera lograr un permiso para abandonar el país en el que, según Asharq Al-Awsat, los Bin Laden viven «bajo arresto domiciliario».
Pese a las sospechas por parte de la comunidad internacional, las autoridades iraníes siempre habían negado que su país diera cobijo a los Bin Laden tras el 11-S. El encargado de negocios de la delegación diplomática saudí, Fouad al-Qassas, sin embargo, confirmó al diario árabe que la joven Imán lleva 25 días en la Embajada y que están realizando los trámites burocráticos precisos para ayudarle a salir. Un problema más para un país en el que ayer al menos cincuenta personas más fueron detenidas en una nueva jornada de incidentes entre las fuerzas de seguridad y la oposición que se echó a las calles de Isfahán, 350 kilómetros al sureste de Teherán, para rendir homenaje al gran ayatolá Montazeri, fallecido la noche del sábado.
Saad y Hamza
Como casi todo lo que rodea al fundador de Al Qaida, el tamaño de su familia es una incógnita. En los últimos años una parte de sus parientes directos ha saltado a la luz pública por pedir asilo político en medio mundo, Omar, o escribir un libro con las intimidades del hogar, obra de la primera esposa de Osama, Najwa, en compañía del propio Omar, el hijo casado con una británica que desveló las misteriosas llamadas recibida desde Teherán.
Los medios especializados hablan de al menos cuatro esposas y de una descendencia que iría de los doce a los veinticuatro hijos. Los servicios de inteligencia apuntaban a dos de ellos, Saad y Hamza, como seguidores de su padre dentro de la organización terrorista e incluso algunos informes dieron a Saad por muerto el pasado verano tras un ataque de aviones no tripulados norteamericanos en las zonas tribales de Pakistán. Pues bien, Imán desmintió estas informaciones y, según declaraciones de su hermano Omar al diario Asharq Al-Awsat, le aseguró que «tanto Saad como otros cuatro hermanos permanecen en Irán».


