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 vida, cambiado, poco
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Publicado Actualizado lunes , 21-12-2009 a las 17:36:58
«¿Wolters Kluwer, en qué puedo ayudarle?», pregunta Irene, la recepcionista. «¿Le tocó el segundo premio de la Lotería de Navidad el año pasado?» «Sí, a casi todos nuestros trabajadores, aunque la vida nos ha cambiado más bien poco», dice esta empleada. El 97% de la plantilla de esta editorial jurídica, desde los directivos a las categorías más bajas, resultó ganadora del segundo premio del sorteo de Navidad de 2008. En total, cerca de 1.200 empleados repartidos por toda España sufrieron un pequeño o un gran giro en su vida cuando los niños de San Ildefonso cantaron el 78400. Estas son las historias de cuatro de estos afortunados, a un día de que el bombo de la suerte de Navidad vuelva a girar.
«Tenemos a un compañero que le iban a embargar la casa. Imagínate cómo le vino», cuenta Antonio Acebrón, gestor de grandes cuentas en la empresa. Adquirió dos décimos, o lo que es lo mismo, se llenó los bolsillos con 200.000 euros. «Prácticamente no he hecho nada con el dinero. Un viaje que tenía previsto a Argentina. Lo demás, con el miedo que había con los bancos, lo metí en depósitos». Humildemente, este hombre informa de que tiene «casi todo cubierto y no soy ambicioso. Mis ilusiones son muy sencillas y sólo vivo con mi mujer. Al no tener hijos, soy un chollo para los sobrinos», dice entre risas. Este empleado de 66 años, a punto de jubilarse, considera que su vida ha variado de manera «psicológica». «Uno piensa que es afortunado. Además, seguramente me ha llegado en el momento de mayor necesidad: la jubilación».
La habitual rutina de seriedad en el trabajo de Wolters Kluwer fue interrumpida hace un año al unísono de «¡nos ha tocado!». «Empecé a escuchar gritos. Lo primero que pensé es que a alguien le había dado un ataque cardiaco o que ocurría algo malo. Cuando salí de mi oficina vi a la gente abrazándose y felicitándose», rememora Jorge Gálvez, otro gestor de cuentas. Este trabajador compró un décimo. Incrédulo se aseguró en internet. No contento con verlo en la pantalla, fue a casa para comprobar que conservaba el boleto. «¡Allí estaba!, recuerda.
Lo primero, escepticismo
El escepticismo fue la primera reacción entre los agraciados. José Antonio Carazo, director de una publicación en la empresa da buena cuenta de ello. «Lo primero que piensas es que te ha tocado el reintegro o la pedrea. Cuando me dijeron que era el segundo premio llamé a mi mujer para que lo comprobara. En cuanto vio que sí, me colgó», dice jocoso. José Antonio dio más uso a sus 100.000 euros. «Una parte fue a la hipoteca; los Reyes vinieron más cargados; invitamos a comer a la familia; cambié de coche y, ahora, vivimos con más tranquilidad», comenta. Trinidad Pérez, secretaria de dirección, también llevaba dos décimos. «No me lo creía.Pensaba que no me podía estar pasando a mí». Trinidad dio a sus dos hijas 40.000 euros. «Yo sólo hice un viaje», manifiesta.
Este año, todo agotado
«Ante el aluvión de solicitudes recibidas, lamentamos comunicarle que, en el sorteo de Navidad, los números 38771 y 52944 están agotados. Solo queda esperar». Este es el comunicado que Wolters Kluwer remitió hace días a sus empleados. «Ha habido gente que ha querido comprar hasta 10 décimos», dice José Antonio. «Pero tenemos un buen sistema de reparto», aclara Antonio. Algunos desean que este año «les toque el primer premio» y otros «que caiga a alguien que lo necesite más que nosotros».
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