Publicado Actualizado domingo , 20-12-2009 a las 02:48:04
M. C.
MADRID. El «caso Haidar» ha tenido, para la mayoría de los ciudadanos, un vencedor y un perdedor claros en las relaciones internacionales de España. Seis de cada diez españoles consideran que Marruecos ha conseguido imponer sus intereses a los de España, según el último barómetro político de DYM para ABC, realizado entre el 11 y el 18 de diciembre. El vecino del sur ha logrado que, en el comunicado tras el fin de la huelga de hambre de Aminatu Haidar, España constatara que «la Ley marroquí se aplica en todo el territorio del Sahara Occidental», lo que ayer le valió al embajador de Marruecos en Madrid, Omar Azziman, para declarar que el Gobierno de Zapatero reconoce que la ex colonia no es un territorio ocupado, sino que está bajo dominio del Reino alauí.
La percepción de que Marruecos ha ganado la partida a España también domina entre los votantes socialistas. La mitad (el 49 por ciento) cree que se han impuesto los intereses de Rabat, mientras que el 26 por ciento opina lo contrario. Otro 25 por ciento prefiere no contestar a esa pregunta.
La política exterior ha puesto al descubierto, en este último periodo de 2009, la capacidad del Gobierno del PSOE para solventar las crisis y hacerse respetar en el mundo. En muy poco tiempo se han sucedido el secuestro del «Alakrana», el de los cooperantes españoles en Mauritania, la escalada de incidentes en Gibraltar y la huelga de hambre de Haidar durante 32 días. Pues bien, la opinión de los entrevistados en el barómetro de DYM es más negativa que positiva respecto a cómo ha afectado la política exterior de Zapatero a la posición de España en el mundo. Cuatro de cada diez ciudadanos opinan que la ha debilitado algo o mucho, frente a los tres de cada diez que piensan que es al revés, que el Gobierno de Zapatero ha fortalecido algo o mucho la posición de España en el extranjero. Dentro de este grupo, los que piensan que ha mejorado mucho representan sólo el siete por ciento del total.
Presidencia de la UE
En el barómetro también se presta atención a la presidencia española de la Unión Europea, durante el primer semestre de 2010. Cunde el optimismo sobre los resultados que tendrá para España. Así, casi la mitad de la población, el 47 por ciento, considera que serán positivos, frente a un 16 por ciento que mantiene su pesimismo en la actual coyuntura política y económica y piensa que serán negativos, haga lo que haga Zapatero en la presidencia europea. Uno de cada tres encuestados se muestra escéptico y no ve ningún efecto inmediato, ni bueno ni malo, para nuestro país.
Respecto a los resultados que pueda tener para Europa, se impone el escepticismo, y el 39 por ciento cree que no serán ni positivos ni negativos para el continente. Algo por debajo, un 37 por ciento cree que serán positivos.
En el estudio realizado por DYM se incluyen varias preguntas relativas a las consultas convocadas en varios municipios de Cataluña sobre la independencia de esta Comunidad. Arenys de Munt fue el primero en encender la llama independentista en septiembre, y el pasado fin de semana se celebró un referéndum en otros 167 municipios, bajo la organización de comisiones locales y comarcales. La consulta registró un fracaso estrepitoso, ya que sólo acudieron a votar el 27,4 por ciento de los convocados, de media. Entre esta minoría, ganó el «sí» a la independencia.
Pues bien, según el barómetro, la mayoría de los encuestados optan por quitar hierro al asunto, al tratarse de consultas pintorescas sin ninguna fuerza legal ni jurídica. Así, el 54 por ciento opina que la celebración de ese referéndum sobre la independencia de Cataluña no supone una amenaza para la unidad de España, frente al 40 por ciento que opina lo contrario. Las opiniones de los votantes del PSOE y del PP son, sin embargo, contrarias. Seis de cada diez simpatizantes populares sí piensan que corre peligro la unidad del Estado, mientras que prácticamente el mismo porcentaje de los socialistas opinan que no.
La mitad de los encuestados consideran que el Gobierno debería prohibir estas consultas, o al menos oponerse a ellas abiertamente, frente a un 44 por ciento que cree que debería mantenerse al margen sin interferir, como en realidad ha hecho. En este caso, los votantes del PP también son más proclives a la prohibición de la consulta (un 40 por ciento) que los del PSOE (un 19 por ciento).

