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Martes
, 09-02-10 a las 17
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«Nuestras fuerzas han regresado a su posición original tras retirar la barricada que los soldados iraquíes había puesto en el pozo de petróleo». Tras casi tres días de ocupación, la república islámica ha dado marcha atrás y ha ordenado la retirada de sus fuerzas del pozo petrolífero número cuatro de al Al Fakka, al sureste de Irak. El pasado viernes por la tarde Bagdad denunció la toma por parte de once soldados iraníes de este pozo en la provincia de Maysan, en plena frontera y en uno de los puntos en disputa desde la guerra que enfrentó a ambos países. Sin embargo, en unas declaraciones al canal de televisión iraquí Al Iraquiya, el portavoz del Gobierno de Bagdad, Ali al Dabag, ha afirmado que los soldados iraníes se habían retirado del pozo, pero no del territorio de Irak ya que permanecían «a cien metros del pozo».
De esta forma, parece que empieza a solucionarse esta «violación de la soberanía iraquí», tal y como la definió el Consejo de Seguridad Nacional y que encendió las alarmas tanto en Bagdad como en Washington, que a falta de pocos meses para completar el repliegue de sus fuerzas de combate ve cómo la república islámica aumenta su influencia en el vecino Irak. «Es un terreno en disputa y ahora ha sido abandonado por ambas partes. El pozo no estaba siendo explotado y ahora vuelve a estar vacío y abandonado», declararon fuentes del ministerio de Interior iraní que acusaron a Bagdad de erigir una barricada en el lugar, lo que motivó la posterior intervención militar. Los responsables de exteriores de Bagdad y Teherán, Hoshyar Zebari y Manoucher Mottaki, mantuvieron una conversación telefónica a última hora del sábado y en ella empezó a resolverse la crisis sobre la soberanía del pozo. Este movimiento militar servirá para abrir una ronda de conversaciones para clarificar los límites fronterizos.
Mientras que todos los ojos miraban al sur del país, sin embargo, los problemas estallaron en el norte tras el sabotaje contra el oleoducto que une Irak con Turquía en la zona de Shirqat, 325 kilómetros al norte de Bagdad. El flujo de crudo podrá restablecerse en los próximos días. «Pedimos a las fuerzas internacionales que refuercen las patrullas para defender nuestros oleoductos», ha declarado el portavoz del ministerio de Petróleo, Assem Jihad, a falta de menos de ocho meses de la salida del grueso de las fuerzas americanas.
Contratos millonarios
La semana pasada Bagdad fue el escenario de la subasta de seis campos petrolíferos entre compañías internacionales. Al contrario de lo esperado, chinos, rusos y europeos pujaron más fuerte que unas empresas americanas que de momento permanecen en un segundo lugar en la explotación del oro negro iraquí.
Con los beneficios generados por el petróleo Irak espera fortalecer su estabilidad interna en un momento clave ya que el próximo 7 de marzo celebrará una jornada electoral en la que los ciudadanos elegirán al primer gobierno que tendrá que manejar el país sin presencia americana. La vecina Teherán permanece atenta a los movimientos políticos en Bagdad y en los últimos años se ha convertido de facto en el país con mayor influencia en la vida del Irak post Sadám.



