Publicado Actualizado domingo , 20-12-2009 a las 02:52:34
LUIS M. ONTOSO
MADRID. Se acabó la época de fe inquebrantable en el consumo. Después de 15 años de ganancias continuadas, las financieras especializadas en la concesión de préstamos para comprar bienes de «usar y tirar» se han sumado a la larga lista de compañías golpeadas por la crisis.
La amenaza de la morosidad creciente, ligada a un consumo muy lastrado a consecuencia del aumento sin freno del desempleo, ha puesto en una difícil situación a algunas entidades de crédito. Éstas cobraban caro un dinero con mucho riesgo, porque se prestaba sin garantías, y ahora ha pasado factura. Era el caso de la filial de General Electric en España, que anunció a principios de noviembre la congelación de su línea de créditos y la puesta en marcha de un plan de reducción de plantilla. Unos meses atrás, Santander Consumer Finance, filial del grupo que preside Emilio Botín, anunció el despido de 300 trabajadores y el cierre de 48 sucursales.
En el caso de General Electric, fuentes de la compañía aseguran que la crisis ha sido un factor más que se ha venido a sumar a las condiciones desfavorables de la propia empresa, como sus «pequeñas economías de escala», que le impedían «competir en el mercado actual». Sin embargo, reconocen que «la restricción del crédito» y la coyuntura económica han agravado su situación.
Un año después del colapso financiero, el grifo del crédito y la liquidez continúa taponado y sin signos de mejora a corto plazo.
Según el Banco de España, los préstamos concedidos a las familias para vivienda y otros fines como el consumo ascendían en septiembre a 676.335 millones, una cifra que porcentualmente no varía con respecto al mismo mes de 2008, aunque en términos absolutos es inferior en 4.000 millones a la de hace un año. Esta parálisis continuada del mercado crediticio terminó, después de un periodo de tres lustros de ganancias, por empujar en junio a los establecimientos financieros de crédito a unos números rojos de 106 millones.
Lejos queda el entorno previo a 2007, en el que los bajos tipos de interés y el dinamismo del gasto en los hogares españoles impulsaba el crecimiento de este tipo de entidades financieras. Ahora las situaciones de impagos resultan cada vez más frecuentes. El índice de morosidad actual para este tipo de servicios se elevó al 19,5% en el tercer trimestre. Mientras, las cifras de negocio tampoco dan tregua. Las peticiones de este tipo de créditos se han reducido en un 29,8% con respecto al pasado año, según datos de Asnef.
Caída de la venta de coches En el estímulo de la demanda no parecen surtir efecto las fáciles condiciones de acceso al crédito que garantizan estas entidades. El volumen de préstamos personales se precipitó en una caída de un 66,5% con respecto a las cifras del pasado año. Y por si fuera poco los datos resultan especialmente sangrantes en el sector de la automoción, que registró un 43% menos de actividad.
A pesar de las ayudas directas del Plan 2000E para la compra de vehículos, la financiación de automóviles en España continúa arrojando resultados adversos, aunque su caída «se está atenunado», según el colectivo de las entidades crediticias. El retroceso en la actividad de los turismos nuevos fue en el tercer trimestre de 2009 de un 47,6%, mientras que el de los vehículos comerciales superó el 62%.
Un horizonte tranquilo
Esta situación se contrapone a la que se vive en EE.UU., donde los principales establecimientos de crédito a los automóviles, como la filial financiera de General Motors, empiezan a mostrar signos de recuperación. Las pérdidas de GMAC Financial Services a septiembre de 2009 ascendieron a 767 millones de dólares (516 millones de euros), muy por debajo de la cifra del mismo periodo del pasado año.
Sin embrago, las previsiones difieren sobre la evolución del negocio. A largo plazo se confía en la estabilidad de unas entidades reforzadas por su larga tradición, pero a corto el futuro no invita al optimismo. La consultora Afi (Analistas Financieros Internacionales) prevé que, de 2009 a 2011, se produzca en el sistema financiero de consumo español una pérdida de 17.300 millones de euros, mientras que la morosidad en este ámbito sólo comenzará a recortarse a partir de 2011 (cuando repuntará hasta un 7,5%). Al depender del consumo, a estas entidades sólo les queda confiar en la mejora de la situación general para remontar el vuelo.
Pero Gregorio Izquierdo, director de estudios del Instituto de Estudios Económicos, está convencido de la solidez del sector. Confía en la «profesionalidad» de las entidades y descarta nuevas caídas de empresas. «Las entidades bien gestionadas no tienen excesivo riesgo, siempre que asuman niveles de morosidad razonables. Además, en caso de necesidad, siempre tendrán la posibilidad de apelar a nuevas inversiones. Este es un sector muy profesionalizado y sin dificultades». También piensan así las grandes entidades financieras, que apuestan a largo plazo por este sector. El ejemplo más reciente es el de BBVA, que anunció el mes pasado una campaña de crédito al consumo con la que espera cosechar 5.000 nuevas operaciones.
La nueva legislación
En cualquier caso, la transformación es necesaria e inminente. La nueva Directiva de Crédito al Consumo europea debería transpornerse a la legislación española antes del 11 de junio. Un informe elaborado por Oliver Wyman y la Asociación Europea de Gestión y Marketing Financieros señala que la medida podría tener un impacto negativo en los beneficios agregados de la industria, por la mayor competencia y el aumento de la carga administrativa. A pesar de ello, los expertos destacan que se creará un mercado más eficiente y con mayor protección. Entre esas modificaciones destacan, entre otras, la aprobación de un modelo de información precontractual unificado y la concesión del derecho de desestimiento del contrato de crédito durante 14 días sin alegar motivo.


