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Publicado Actualizado domingo , 20-12-2009 a las 02:46:49
POR SERGI DORIA
BARCELONA. La crónica de editorial barcelonesa abunda en buenos ejemplos. El más célebre lo brinda Cervantes cuando mete al caballero en la imprenta de Sebastián de Cormellas: «Aquí se imprimen libros». Imprenta, tipografía y grafismo, trilogía de la cultura. Don Quijote «vio tirar en una parte, corregir en otra, componer en ésta, enmendar en aquélla». Negro sobre blanco. Páginas y una buena cubierta: el primer reclamo para el lector.
A esas artes dedicó su vida Ricard Giralt Miracle (1911-1994); creó en sus talleres de Filograf portadas de libros, christmas, carteles, plaquettes, hasta convertirse en el primer profesional del diseño gráfico moderno en España. Descendiente de impresores y profesor de la Universidad Politécnica de Valencia, José Luis Martín Montesinos recopiló la obra del maestro en «Ricard Giralt Miracle. El diálogo entre la tipografía y el diseño gráfico» (Campgráfic Editors).
El tipógrafo barcelonés transitó de la era Gutenberg a la era digital: desde las artesanías góticas que admiró Don Quijote a la estilización novecentista y el racionalismo Bauhaus. Giralt Miracle, subraya Andrés Trapiello, «fue nuestro último gran tipógrafo, el último que trabajó con las artes clásicas de la tipografía, con los tipos móviles, formas, chibaletes, componedores, grabados, bojes y máquinas tradicionales, las míticas Heidelberg y aquellas minervas...».
Iconos y tipos
Por sus portadas los conoceréis. Nuestra memoria sabe de lecturas enfebrecidas y portadas eternales. Obras literarias fijadas por las imágenes que pergeñó un dibujante, diseñador gráfico, o los iconos y tipos que deletrearon expediciones novelescas. Giralt Miracle concebía la bibliofilia como adecuación perfecta entre forma y función: «En la compaginación de libros encuentro grandes paralelismos con el compositor musical que cambia de ritmo y tono, según las necesidades de su discurso, ajustándose a las siete notas del pentagrama. El juego de los caracteres, los márgenes, las ilustraciones... en ocasiones es fascinante». Juan Eduardo Cirlot, exégeta del surrealismo y creador del «Diccionario de símbolos», le acompañó en la fundación en 1953 de PEN (Publicaciones Editoriales del Nordeste).
Simultáneamente, Giralt Miracle proyectó la colección de clásicos de la literatura universal del editor José Janés y trabajó con Luis Miracle y Jaume Aymà. Bajo el sello Aymà, diseñará la cubierta de «El señor Photynos» de Ramón J. Sender y maquetará 72 portadas de Simenon. Así lo contaba Miracle; el traductor le telefoneaba para adelantarle cada caso del inspector Maigret: «Él me decía «están en una barca, y hay una señora que es así...» ¿Y cómo la mata? «Con un cuchillo». Y yo apuntaba: cuchillo, mujer, barca. ¡Ya tenía bastante! A veces hacía tres originales en una noche, porque me resultaba divertido y fácil».
Los diseños de Giralt Miracle proseguirán con La Gaya Ciencia de Rosa Regàs, editora de Juan Benet; las colecciones de bolsillo de Destino, o el bestseller de Noguer: «El Gatopardo». Giralt Miracle introducía motivos políticos como el Guernica de Picasso en la portada de «La piel» de Malaparte.
Ligado al cubismo y al grupo Dau al Set, el maestro diseñó e imprimió libros de artista alabados por Miró, Tàpies. Brossa, Zóbel, Clavé, el fotógrafo Català-Roca, el arquitecto Oriol Bohigas o el diseñador Enric Satué. Admirado por toda una generación, plasmó la tradición tipográfica universal en un ikebana japonés compuesto con alfabetos propios. Al diseñar gustaba de empezar por la erre porque coincidía con la inicial de su nombre, Ricard. De sus talleres surgieron letras como la decorativa Mariland, la rectangular Helios, o la romanizante Gaudí. Con ellas releímos el último medio siglo.
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