Publicado Actualizado sábado , 19-12-2009 a las 02:51:20
CON la activista saharaui Aminatu Haidar afortunadamente a salvo en su casa de El Aaiún, llega el momento de arrojar un poco de luz sobre las peripecias diplomáticas del Gobierno. Lo primero que debe ser subrayado es que cuando el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, insiste en que no ha hecho ninguna concesión para convencer a Marruecos para que cediera, ni a Francia para que le ayudase en este empeño, está volviendo a faltar a la verdad. «Pacta sum servanda» y, tarde o temprano, en la ratificación del acuerdo comercial milagrosamente firmado el mismo jueves por la Comisión Europea, o en la tramitación del Estatuto Avanzado, o en el apoyo al plan de autonomía para el Sahara Occidental, la factura saldrá a la luz. Marruecos tiene una manera muy sencilla de hacer valer su peso e influencia porque puede rebajar su interés en la cumbre UE-Marruecos que España ha incluido en el calendario de su presidencia para celebrar en Granada, y para la que todavía no hay ni siquiera una fecha segura.
Aminatu puede creer por su parte que su coraje y su determinación han aportado un gran beneficio a la causa que defiende, pero en realidad sólo ha conseguido que Francia y España apoyen aún más abiertamente las tesis marroquíes sobre un estatuto de autonomía para el Sahara. Si el comunicado español no lo dice tan claro como el francés es porque el Gobierno teme perder el apoyo de sus bases a la izquierda, pero basta con leer las reacciones oficiales de Marruecos para darse cuenta de lo que han entendido en Rabat. Su gesto puede parecer encomiable, pero está por ver si va a ser útil para la causa de la independencia del Sahara Occidental.
Y, finalmente, Francia se alza otra vez como el árbitro indiscutible en la política europea hacia Marruecos, pasando claramente por encima de nuestros intereses. Es cierto que ha colaborado decisivamente en la solución del conflicto, pero en esta mediación París ha actuado más como protector de Rabat que como aliado de Madrid y ha sabido obtener beneficios de esta situación incluso para que, por si aún había dudas, también Washington sepa quién es quién en el sur de Europa.

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