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Martes
, 09-02-10 a las 17
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"Irak pide la inmediata retirada del pozo número cuatro y del campo petrolero de Al Fakka, que pertenece a Irak. Irak está buscando una solución pacífica y diplomática a este problema". Fue la respuesta política iraquí a la ocupación de uno de sus pozos de petróleo por parte de fuerzas iraníes, según las palabras del portavoz del Gobierno en Bagdad, Ali Dabbagh. La respuesta militar tampoco se hizo esperar y el ministerio de Defensa informó del envío de efectivos a una distancia de un kilómetro de Al Fakka, pozo situado a unos trescientos kilómetros al sureste de la capital, en la provincia de Maysan, que desde el viernes por la tarde está bajo el control de once soldados de la república islámica.
Iraquíes y americanos denunciaron esta invasión en voz alta, pero el vecino iraní mantiene que “los soldados se encuentran en nuestro suelo y basándonos en las fronteras internacionales, el pozo es nuestro”, según un comunicado del Ejército de la república islámica difundido por el canal árabe Al Alam. La frontera entre ambos países es especialmente difusa en esta zona e Irán se aprovecha de la falta de claridad para defenderse de las acusaciones sobre la ocupación de un pozo que, sin embargo, Irak mantiene que explota desde el año 1974.
Los responsables de Exteriores Teherán y Bagdad trabajan en la delimitación de una frontera que fue una de las causas de la guerra de ocho años entre ambos países, pero siguen sin llegar a un acuerdo y este tipo de incidentes se repiten en ambas direcciones a lo largo de los 1.500 kilómetros de frontera. En estos momentos tres ciudadanos americanos permanecen a la espera de juicio por cruzar a suelo iraní cuando realizaban senderismo en el Kurdistán de Irak.
El portavoz de Exteriores iraní, por su parte, declaró a la cadena PressTV que “todo es propaganda” de unos medios extranjeros que “tratan de dañar nuestra relaciones bilaterales”.
Preocupación americanaEl incidente coincidió con la visita del jefe del Estado Mayor Conjunto estadounidense Mike Mullen a Bagdad. El enviado norteamericano no ocultó su preocupación “por la influencia” que ejerce la república islámica en el país. Estados Unidos espera completar su retirada en los plazos marcados y este verano saldrán del país las fuerzas de combate, dejando en el país a unos 50.000 hombres. El embajador americano, Chris Hill, exhortó a los iraquíes a defender la “soberanía” de un país que “no va a ser atropellado” por su vecino.
Tras veinticuatro horas de ocupación, el comandante americano Ray Odierno informó a media mañana de la retirada de los once soldados iraníes. Este extremo, sin embargo, fue negado por empleados de la compañía petrolera de Al Fakka que señalaron que “la bandera iraní sigue izada y defendida por cinco militares”. El ministerio de Información en Bagdad pidió a los medios que no acudieran al lugar de los hechos.
Desafío iraníMahmoud Ahmadineyad vuelve a elevar la tensión internacional a las puertas de una nueva ronda de sanciones por parte del Consejo de Seguridad a causa del programa nuclear. Irán no sólo no accede a detener el enriquecimiento de uranio como le exige la comunidad internacional, sino que ya ha anunciado la construcción de diez nuevas instalaciones. Con el respaldo firme de su gran aliado americano, Hugo Chávez, en la esfera internacional, la segunda legislatura del líder fundamentalista se enfrenta además a la división interna que sufre el país desde las pasadas elecciones generales. Pese a la fuerte represión, las protestas del sector reformista no cesan y ayer la Justicia del país reconoció la muerte de tres manifestantes detenidos a causa de las palizas de los funcionarios de prisiones.
En este mes de Muharran, primero del calendario islámico, se celebran además grandes celebraciones en las calles y las autoridades temen que la ‘ola verde’ vuelve a aprovecharlas para mostrar públicamente su rechazo al gobierno.


