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«Berlusconi es fuerte como un roble»
Los carabinieri hacen guardia en la villa donde Berlusconi descansa tras su salida del hospital en Arcore, cerca de Milán / REUTERS
Actualizado Martes , 09-02-10 a las 17 : 23
Silvio Berlusconi encendió la televisión pocas horas después de llegar al hospital San Raffaelle de Milán el pasado domingo. Allí pudo ver esos pocos segundos de imagen que han dado la vuelta al mundo. Un hombre le golpea en la cara. Berlusconi apaga la televisión. Éste es uno de los recuerdos del portavoz y amigo del primer ministro italiano, Paolo Bonaiuti, el hombre que ha permanecido al lado del “Cavaliere” en todo momento.
El periódico italiano “Corriere Della Sera” narra con detalle el contenido de una especie de diario de Bonaiuti ese fatídico domingo. “Llegué a casa de Berlusconi el domingo por la tarde, y me lo encontré trabajando en su discurso”, escribe, señalando que vio al presidente un poco tenso.
“Después, en el coche, me preguntó si no creía que se había generado un clima de odio excesivo entorno a su persona. Yo le intenté tranquilizar, pero poco antes de llegar al Duomo me repitió la pregunta”, rememora Bonaiuti.
El portavoz de Berlusconi dejó al “Cavaliere” en el centro de Milán, y mientras le esperaba poco después de haber terminado su discurso, le llegó la llamada del escolta: “Han dado un puñetazo al presidente, estamos camino del San Raffaelle”.
Bonaiuti fue uno de los primeros miembros del gobierno en acudir al hospital, desde donde Berlusconi le pidió que repitiera lo que le había dicho en el coche a otros ministros. Precisamente fue el propio Bonaiuti el que tuvo que tranquilizar a todo el mundo que llamaba para preguntar por el estado de salud del presidente. “Berlusconi no se explicaba por qué una cosa así le podía haber sucedido en Milán, su ciudad”.
Después empezó la larga serie de visitas. Bonaiuti acordó los encuentros con el líder de la oposición, Pier Luigi Versan, con los ministros del gobierno Berlusconi, con la alcaldesa de Milán, y un largo etcétera entre familiares, amigos y personalidades del mundo político y futbolístico.
El cansancio acumulado llevaron a la decisión del miércoles de dejar ingresado a Berlusconi un día más. “Él quería volver a casa, así que tardamos mucho en convencerle que era necesario que reposara un día más en el hospital”.
Bonaiuti finaliza su narración afirmando que en todo momento Berlusconi expresó su deseo de volver al trabajo, “porque es fuerte como un roble”, explicaba, de ahí que para hoy estén ya fijadas las primeras reuniones con algunos miembros de su gobierno.
Resumiendo, el subsecretario de Gobierno, Paolo Bonaiuti, señaló que Berlusconi se encuentra "mejor y más reconfortado" después de pasar su primer día en casa tras cuatro noches en el hospital, donde estuvo ingresado por la agresión que sufrió el pasado domingo en Milán, explicó.
"El golpe ha sido fortísimo, pero los dolores están pasando y poco a pocos se va sintiendo más fuerte. Puedo confirmar su gran determinación y su optimismo", añadió Bonaiuti en una entrevista televisiva.
También la primogénita de Berlusconi, Marina, confirmó que el mandatario italiano se encuentra "mejor".
Berlusconi, que llegó ayer a su mansión en Arcore, a las afueras de Milán, recibió hoy la visita del portavoz en el Congreso de su partido, el Pueblo de la Libertad (PDL), Fabrizio Cicchitto, y de su abogado Niccolò Ghedini.
Quince días de reposo
El primer ministro cenará el próximo domingo cenará con el líder de la Liga Norte, Umberto Bossi, partido aliado, y otros líderes de esta formación, como el ministro de Simplificación legislativa, Roberto Calderoli. También está previsto que le visite en los próximos días el titular de Economía, Giulio Tremonti.
Los médicos han recomendado a Berlusconi quince días de reposo absoluto, y por el momento han sido canceladas todas sus apariciones públicas, entre ellas la habitual rueda de prensa de fin de año y la visita el 25 de diciembre a L'Aquila para saludar a los damnificados por el terremoto del pasado abril.
Cuando abandonó ayer el hospital San Raffaele de Milán, Berlusconi llevaba una llamativa venda que le cubría la nariz y parte de la mejilla.
Antes de llegar a su residencia pasó por un dentista para que le reconstruyese los dos dientes que se rompieron en el ataque.
El "Cavaliere" resultó herido el pasado domingo tras un mitin en la Plaza del Duomo de Milán, cuando Massimo Tartaglia, una persona con problemas mentales, le arrojó una estatuilla que representaba la catedral de la ciudad y que se vende como recuerdo para los turistas.
El objeto impactó en la cara del primer ministro y le produjo la rotura parcial del tabique nasal y de dos dientes, así como un profundo corte en el labio, que ha necesitado varios puntos de sutura.
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