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Martes
, 09-02-10 a las 17
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«¿Cómo que no hay taxis?» Esta era la pregunta más repetida hoy en el aeropuerto de Barajas. Los pasajeros que hoy han aterrizado aquí no se han librado de las molestias de la movilización de los taxistas. Encontrar un taxi en el aeródromo es completamente imposible.
De hecho, desde la propia megafonía de las instalaciones se recomienda utilizar medios de transporte alternativos. El locutor que emite el mensaje explica que la desaparición de los taxis obedece a «conflictos laborales», eso sí, lo explica en dos idiomas, castellano e inglés.
Pero por muchas lenguas en las que se lo expliquen, lo cierto es que los usuarios no parecen muy coimprensivos. Martin O´neill, ciudadano inglés residente en Madrid, no ha ocultado su indignación mientras esperaba en vano en la cola de los taxis. "Yo viajo mucho y este es el único aeropuerto del mundo en el que tengo que pagar casi cinco euros sólo por la presencia de un taxista, esto es lo que me faltaba por ver de los taxistas de Madrid".
Al final, todos en metroSe refiere Martin al suplemento aeroportuario que se aplica en las tarifas de los taxis. Recién aterrizado de Frankfurt, este viajero no tenía ni idea de que hoy no encontraría taxis en Madrid, porque aparte de la manifestación en el centro de la ciudad, no había ninguna convocatoria al respecto.
Al final, todos en metroSe refiere Martin al suplemento aeroportuario que se aplica en las tarifas de los taxis. Recién aterrizado de Frankfurt, este viajero no tenía ni idea de que hoy no encontraría taxis en Madrid, porque aparte de la manifestación en el centro de la ciudad, no había ninguna convocatoria al respecto.
Después de un ratito de infructuosa espera, a Martin le ha tocado lo que a todos hoy, bajar al metro y desplazarse en él con sus bultos. Él va hasta Sanchinarro, donde vive. Un paseíto en metro desde la T4. Esta solución, la del transporte público, está siendo la que a la fuerza, están tomando todos los viajeros, pero claro, más de un ejecutivo desprevenido ha llegado hoy tarde a sus reuniones de trabajo. Un empleado del aeropuerto ha explicado que "a primera hora ha sido muy divertido, andaban todos buscando un taxi como locos. Había una movida buena aquí montada".
Pero los afectados por un paro del que los taxistas no han avisado, no han sido sólo quienes vienen a Madrid por motivos de trabajo. Olga y Mario son una pareja de treintañeros que regresaban hoy de unas vacaciones invernales en Nueva York. Después de un vuelo de nueve horas se han asomado a su Madrid para comprobar que lo de llegar a su casa en Las Tablas después de tan largo viaje no iba a ser tan fácil cómo pensaban. Tras cerciorarse de que no, que no hay un sólo taxi, se han encaminado al metro. "Vámonos, cariño, esto es España", ha sido el resignado comentario de él.


