Actualizado Miércoles , 16-12-09 a las 17 : 30
La reforma de la ley contra el tabaco, que prohibirá a los españoles fumar en todos los restaurantes y locales de ocio, y que entrará en vigor a lo largo de 2010, va a acabar también con una tradición muy española, la de fumarse un puro o un cigarrillo en la sobremesa de las bodas y banquetes que se celebren en sitios cerrados.

Así lo ha indicado un portavoz del Ministerio de Sanidad a ABC.es confirmando lo que la consejera de Salud de la Generalitat catalana, Marina Geli, adelantaba hoy en declaraciones a la emisora RAC1 recogidas por Efe.

Si la reforma de la ley sale adelante tal y como tiene previsto Sanidad, «con el máximo consenso posible», los fumadores sólo podrán disfrutar de su vicio en su casa o en sitios al aire libre, lo que incluye terrazas, plazas de toros o campos de fútbol.

Desde Sanidad insisten en que el endurecimiento es «una medida de salud pública para proteger a los no fumadores» y tiene como objetivo «simplificar una norma que tenía sus flecos». Sobre cuándo entrará en vigor la reforma, señalan que todavía se está hablando con los grupos parlamentarios para alcanzar «el máximo consenso posible». Después, deberá pasar por el Parlamento para su aprobación, lo que significa que su puesta en marcha no es inmediata. Probablemente será a lo largo del primer semestre de 2010, coincidiendo con la presidencia europea española, cuando se le dé el impulso definitivo.
Por su parte, la consejera catalana de Salud ha dado la clave para evitar que los clientes pasen frío cuando tengan que salir a fumar al aire libre: «Hay toda una industria de estufas para estas carpas y estos espacios exteriores».

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