El proceso puede concluir con el cese del presidente de la CEOE como consejero de la entidad. El empresario confía en resolver el conflicto con nuevas garantías

Los puntos débiles
El ejercicio 2009 será recordado como el «annus horribilis» de Gerardo Díaz Ferrán y Gonzalo Pascual. El presidente de la CEOE y su socio afrontan problemas de liquidez en varias de sus empresas, cimentadas en un sector, el turismo y el transporte, que sufre en primerísima persona los efectos de la crisis.
Marsans
La agencia de viajes es la joya de la corona de los empresarios. Llegó a ser uno de los primeros grupos turísticos de España y, sin embargo, negocian ahora su venta al conglomerado turístico Orizonia, su gran rival y matriz de Viajes Iberia. Las conversaciones pasaron largos meses en punto muerto, pero la certeza de que es el momento de afrontar desinversiones para poder sobrevivir, unida a las presiones de las entidades financieras por encontrar una salida que no dañe sus cuentas de resultados, está acelerando el proceso.
Air Comet
La aerolínea ha saltado a la primera línea de la actualidad nacional por adeudar nóminas a sus 613 trabajadores. Ahora se ha comprometido a abonar todos los retrasos pendientes antes de que finalice el año utilizando para ello dinero adelantado por la compañía holandesa Air Transport, con la que han llegado a un preacuerdo de compraventa.
La situación económica del presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, se complica. El empresario y su socio, Gonzalo Pascual, han incurrido en una mora de 26,5 millones con Caja Madrid, entidad de la que Díaz Ferrán es consejero, lo que ha derivado, por lo pronto, en la apertura de un expediente por parte de la caja que culminará con el abandono del empresario de su máximo órgano de gobierno.
Según ha podido saber ABC de fuentes cercanas al consejo de Caja Madrid, la entidad envió ayer mismo un escrito al presidente de la CEOE para advertirle de que la ejecución del crédito había sido tramitada. La entidad hizo incapié en que el artículo 23 de sus estatutos (en su apartado «d») califica «a los que mantuvieren deudas vencidas y exigibles de cualquier clase frente a la Caja» como «inelegibles» para el consejo de administración y, por tanto, lo considera también una causa de cese. Esta cláusula será ejecutada el próximo día 28, fecha de la última reunión del consejo.
Fue la semana pasada, coincidiendo con el puente de la Inmaculada, cuando el equipo financiero de la entidad contactó por primera vez con el presidente de los empresarios nacionales para ponerle sobre aviso de la situación y fijar el viernes 11 como plazo máximo para solventar la deuda de más de 26 millones.
Más implicados
Una vez vencida la fecha, y sin rastro del crédito -concedido a las empresas patrimoniales de Díaz Ferrán, Holdisan y Grudisan-, la caja puso en marcha su ejecución y el equipo jurídico tramitó la orden. Este paso, no obstante, tuvo ayer más consecuencias que las que estrictamente atañen al consejo de Caja Madrid. La entidad que preside Miguel Blesa también tuvo que notificar por escrito a todos los fiadores y garantes del préstamo moroso, como las esposas de Díaz Ferrán y Pascual, el impago del crédito y recordarles su condición de avalistas. Los fiadores, por su parte, tienen ahora un plazo aproximado de quince días para abonar la cantidad adeudada si quieren preservar su bienes personales.
Las mismas fuentes aseguran que, en la última semana, la caja no ha conseguido ponerse en contacto por teléfono con el empresario, quien tampoco acudió ayer al consejo de administración que celebró la entidad ni a la tradicional comida de Navidad. Su ausencia, no obstante, no restó protagonismo a Díaz Ferrán, ya que la cúpula de la caja se había sentido molesta por unas recientes declaraciones del empresario en las que vinculaba sus inversiones fallidas a la política de la caja.
Un hotel como garantía
Pese a todo, en el entorno del presidente de la CEOE no se da todo por perdido en esta batalla. De hecho, fuentes cercanas al empresario consultadas por ABC aseguran que Díaz Ferrán confía en aportar nuevas garantías «con las que la caja de ahorros se sienta confortable, como por ejemplo uno de los hoteles de la cadena Hoteltur». Otra de las opciones que considera el empresario es la cancelación en efectivo de la deuda gracias a la venta de «edificios, naves o autobuses de sus sociedades». Las mismas fuentes estiman que este proceso necesitará un plazo de unos quince días para estar finalizado.



