
EFE Octavi y Sergi Centelles, junto a una de las fotografías de su padre que se exhiben desde hoy en el Centro de la Imagen de Reus
En el enésimo capítulo de ese sainete en que la política catalana está convirtiendo la venta del archivo de Agustí Centelles al Ministerio de Cultura, el protagonista fue ayer el líder de Esquerra Republicana de Cataluña, Joan Puigcercós, quien no tuvo más remedio que pedir disculpas por haber insinuado que Sergi y Octavi Centelles vendieron el fondo de su padre para pagar unas deudas con Hacienda. «Sus afirmaciones no pueden ser meras insinuaciones, sin pruebas, acusando a una familia catalana de tener cuentas pendientes con la Hacienda Pública, y además haciéndose eco en los medios de comunicación utilizando su responsabilidad política», señalaron los hijos del fotógrafo en un carta que le hicieron llegar a Puigcercós y en la que le exigían una rectificación pública.
Y Puigcercós, en efecto, rectificó, aunque con matices: se disculpó con los Centelles, pero reafirmó sus declaraciones relativas al Ministerio de Hacienda -«la gente que no puede pagar sus deudas con Hacienda, las paga con arte», aseguró el viernes- calificándolo de una «poderosa máquina de adquisición» de fondos de arte.
Casualidad o no, las palabras de Puigcercós llegaron poco después de que el conseller de Cultura de la Generalitat, Joan Manuel Tresserras, asumiese públicamente que el histórico patrimonio no vendrá «nunca» al Archivo Nacional de Cataluña y reconociese que, a pesar de todo, «persisten las negociaciones» con el Ministerio y los hijos del fotógrafo.
La familia, sin embargo, recordó una vez más que el último contacto con la Conselleria de Cultura se remonta al pasado 29 de octubre, cuando Sergi y Octavi Centelles recibieron el último correo electrónico del subdirector de Archivos de la Generalitat, Ramon Alberch. Desde entonces, no ha habido ningún contacto oficial. «Creo que no habría costado nada hacer una llamada», señaló a ABC Sergi Centelles.
«Nosotros siempre estuvimos dispuestos a negociar, pero las conversaciones se torcieron y ahora ya ni podemos ni queremos», explicó el hijo del fotoperiodista. Tresserras, por su parte, sólo pudo certificar la insistencia e interés de la Generalitat por negociar y conseguir algún trato que sirva de parche a la pérdida y achacó el desafortunado episodio a la «oportunidad de hacer una operación política» con la compra por parte del Ministerio de Cultura.
Para Tresserras, si la familia desiste de «algunas de las declaraciones efectuadas», se podría «llegar a buen puerto intentando que la familia no tenga una actitud beligerante». Aun así, la propia familia se desmarcó de las declaraciones de Tresserras señalando que con quien tendrá que negociar la Generalitat es con el Ministerio, no con los Centelles. «Nosotros no tenemos intención de dar marcha atrás, así que son las administraciones las que tendrán que entenderse», apuntó Sergi Centelles.


