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Los malos augurios se confirmaron y la IV Conferencia de Presidentes autonómicos finalizó con un sonoro fracaso. Pero lo que es peor, con duras acusaciones del presidente Zapatero contra los presidentes autonómicos del PP por negarse a respaldar su propuesta de acuerdo, que no pudo salir adelante. La indignación de Zapatero llegó a tal extremo que llegó a asegurar que al PP le falta «madurez y lealtad» democrática para responsabilizarse junto con el Gobierno en la lucha contra la crisis económica. Se fue con las manos vacías, después de casi diez horas de reunión, pero acusando a los populares de «lavarse las manos» ante la crisis económica.
El documento base al que se refería Zapatero no se presentó hasta pasadas las dos y media de la tarde, al finalizar la primera sesión de la reunión, para indignación de los presidentes populares. Siete folios en los que proponía la creación de diferentes grupos de trabajo para analizar temas como el empleo, estabilidad de las finanzas públicas, impulso a la política industrial, al desarrollo del sector servicios, el sector agrario, pesquero y medio ambiente y la función pública.
En definitiva, una convocatoria para abrir nuevas convocatorias, ahora con el formato de grupos de trabajo, pero ninguna iniciativa concreta para dar solución al principal problema del país: el paro.
El rechazo de los presidentes populares a la propuesta de acuerdo de José Luis Rodríguez Zapatero ya se vislumbraba, tras la primera sesión de trabajo. En su primera comparecencia, los portavoces de los populares, los presidentes de Galicia y La Rioja, Alberto Núñez Feijóo y Pedro Sanz, lo dejaron claro, al afirmar el gallego que «esperábamos mucho más de esta Conferencia de Presidentes. No podemos acompañar a un Gobierno que no sabe adónde va». Añadiendo a continuación que «el Gobierno nos ha planteado más un plan de imagen de sí mismo que un plan para España». El presidente riojano no se quedó corto y, después de criticar el formato, subrayó que «los españoles se preguntarán para qué ha servido, ¿para hacernos una foto con el Rey en el que todos salimos más o menos guapos? Porque de contenido, nada de nada».
A esa hora, Zapatero se había presentado a la Conferencia sin un papel, «no podemos acompañarlo porque no ha traído ninguna propuesta», decía Feijóo, que aseguraba que «si esta Conferencia se despacha con volver a reunirnos en una Comisión para tratar los temas que no se han abordado, nos la podríamos haber ahorrado».
A la oferta de Zapatero, los populares creen que hay que potenciar las conferencias sectoriales, que ya existen, ya que entienden que es el foro adecuado para llevar a cabo la coordinación con el Gobierno.
La desconfianza de los populares sobre este encuentro la pusieron sobre la mesa cuando aseguraron que durante la mayor crisis económica que ha sufrido España en los últimos años, «el Gobierno no ha buscado la coordinación, ni la cooperación de las comunidades autónomas. No se nos llamó para consensuar el modelo de financiación autonómica, ni para concretar las medidas económicas. El Gobierno, durante la crisis, no ha querido contar con los presidentes autonómicos», coincidieron los representantes populares.
La radical oposición de los presidentes populares para apoyar el acuerdo base, ya que los otros dos: el de violencia de genero y el de la presidencia española de la Unión Europea no tenían que dar mayores problemas, obligó al presidente Zapatero a intensificar la presión para no irse vacío. De hecho, la rueda de prensa que tenía previsto celebrar a las siete menos cuarto de la tarde se retrasó más de dos horas. El presidente forzó la máquina hasta el límite.
Pero aunque forzara la máquina, era prácticamente imposible, ya que el nuevo reglamento de la Conferencia exige que los acuerdos que se adopten tengan el respaldo de dos tercios de los asistentes. Y ahí fue donde tropezó el presidente, ya que no consiguió el respaldo de doce de las comunidades autónomas presentes. En la votación que se realizó de un nuevo documento de integración, en el que, según Zapatero, se incorporaron el ochenta por ciento de las diez propuestas planteadas por el PP, el Gobierno sólo consiguió diez votos, de los doce que le hacían falta, ya que las ocho comunidades del PP se abstuvieron. El presidente de Navarra, Miguel Sanz, de UPN, se marchó antes de la votación.
Fracaso
Con el PSOE votaron las comunidades autónomas de Canarias y Cantabria, pero no fueron suficientes. Tras fracasar en sus objetivos, el presidente del Gobierno compareció pasadas las nueve de la noche ante los medios de comunicación para reconocer que no había habido acuerdo y aseguró que «es triste y lamentable que, por intereses partidistas, no se hagan responsables con el Gobierno de España de la lucha contra la crisis». El PP le respondió que no se pueden pedir «adhesiones inquebrantables» a una política que desconoce
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