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Salomón Montesinos se fue a Madrid con 23 años. Allí emprendió una próspera carrera profesional que le llevó a montar su propia empresa tecnológica, Geosys. Ahora se la llevará a su localidad natal, a Maluenda, a la que decidió volver con su familia hace tres años. Geosys, con una quincena de trabajadores, tendrá su nueva sede en un torreón del siglo X, vigía en este Valle del Jiloca.
Calatayud: De Madrid a una torre medieval de Maluenda
Foto: ABC
Publicado Viernes , 11-12-09 a las 16 : 20
Maluenda vive y ha vivido históricamente de la agricultura. Está a sólo unos minutos de Calatayud por carretera y ronda los 1.100 vecinos. Entre ellos se cuentan Salomón Montesinos, su mujer Lara Fernández y sus tres pequeños que corretean por una gran casona de pueblo, de esas que guardan nobleza de obra y de espíritu. Salomón Montesinos nació en Maluenda, pero se marchó a Madrid hace 25 años.

Con 23, tras licenciarse en Geológicas en Zaragoza, emprendió una próspera carrera profesional en la capital de España. Se doctoró, empezó a trabajar en una empresa y luego montó la suya, Geosys, ubicada en la localidad madrileña de Tres Cantos y para la que trabajan una quincena de profesionales.
Es una empresa de alta tecnología, especializada en gestión de recursos hídricos y viticultura de precisión. A través de imágenes de satélite, se analiza el terreno y se interpretan los datos. Permite, por ejemplo, asesorar a bodegueros sobre cuándo empezar la vendimia, por dónde iniciarla y seleccionar las mejores uvas para hacer los mejores vinos y obtener un mayor valor añadido.
Son algunas de las aplicaciones de esta empresa que huele la mudanza: de la localidad madrileña de Tres Cantos se va a ir a Maluenda, a un torreón medieval que data del siglo X. Es una tremenda torre vigía que Salomón Montesinos se decidió a comprar hace tiempo y que será restaurada para convertirse en eso, en sede de una empresa de alta tecnología. Cosas de la vida: el torreón que durante siglos miró —vigía— estas tierras del Jiloca, mirará luego al cielo —vigía también— para interpretar lo que ven los satélites desde el espacio: la Tierra toda.
Casona restaurada
Salomón y Lara decidieron trasladarse a Maluenda para mejorar su calidad de vida. «La tecnología nos permite trabajar perfectamente desde aquí y la calidad de vida de la familia, de nuestros hijos, es incomparable con la de una gran ciudad como Madrid», explica Salomón. Lara es de Madrid, como sus padres, como sus abuelos... Pero no le ha costado adaptarse, al revés. Salomón, conocedor de su pueblo y de su callejero, se decidió a adquirir un veterano inmueble.


«Estaba muy deteriorado, había zonas derruidas, pero vimos las posibilidades». No se equivocó. Rehabilitaron la casa, reestructuraron espacios, restauraron elementos originales que aún eran recuperables. El resultado ha sido espléndido.
Desde allí, desde Maluenda, él se encarga de dirigir la compañía y ella es la responsable del área Internacional de la empresa. Trabajan y operan desde el amplio y cómodo estudio acondicionado en la planta superior de la casona familiar. La tecnología les tiene conectados en tiempo real con Madrid.

Y la ubicación geográfica de Maluenda les permite estar en el centro del cuadrante nordeste peninsular, bien comunicados gracias a tener a mano grandes ejes como la Autovía Somport-Sagunto, la Autovía Madrid-Zaragoza o el AVE que para en la estación de Calatayud.
Salomón Montesinos también da clases, una vez a la semana en el campus de Ciudad Real (Universidad de Castilla-La Mancha). «Cuando residíamos en Madrid, desde donde vivíamos tenía que salir con dos horas de adelanto para coger el tren en la estación de Atocha y coger el AVE hacia Ciudad Real. Ahora llego a la estación de Calatayud en unos minutos y estoy en Ciudad Real en menos tiempo que cuando vivía en Madrid», explica.

Lara y Salomón lo tienen claro: han ganado con el cambio de vida, con el cambio de residencia. «Y aún hay quienes no ven el potencial que tienen lugares como éste, como Maluenda, en esta comarca. Estamos en una zona por explotar, falta que la gente se convenza de sus amplias posibilidades», dice Salomón.
Su empresa es de las que permite el teletrabajo. De hecho, parte de su plantilla ya lo ejerce. Del resto, varios tienen decidido que se dejarán Madrid y se irán a vivir a Maluenda o a este entorno de Calatayud en cuanto Geosys abandone Tres Cantos y se instale en el torreón medieval de Maluenda. «El que quiera que se venga y, el que no, podrá seguir trabajando desde su casa», explica Montesinos.
De momento, en Maluenda no sólo operan como directivos de Geosys sino también como responsables de otra empresa tecnológica que constituyeron algún tiempo, SM Consultores. Se dedica también a la teledetección, a la interpretación de datos de la Tierra obtenidos desde los satélites e interpretados para obtener ventajas en campos como la agricultura, el medio ambiente, el urbanismo, la ordenación territorial y una larga lista de más materias.
Calidad de vida: notable alto
Hace ya más de dos años que la familia de Salomón y Lara viven en Maluenda y trabajan desde allí, desplazándose cuando es necesario a Madrid o a las sedes de las entidades públicas o privadas para las que trabajan, entre ellas las confederaciones hidrográficas. En 2006 compraron la casa, luego llegó la aventura de su rehabilitación y, al final, el 1 de julio de 2007 se fueron allí a vivir.
Desde entonces no sólo han hecho balance de cómo ha ido su nueva etapa profesional trabajando desde Maluenda. Sobre todo, el balance es humano, vital. Porque el traslado lo hicieron teniendo en cuenta el trabajo, pero pensando, sobre todo, en la calidad de vida.
A la hora de evaluar el resultado todos cuentan. Lo explica Salomón. Parece broma, pero no: cada año, el 1 de julio la familia se reúne en una simpática asamblea para evaluar cómo ha ido el año, cómo han ido sus vidas, y votar. Tienen «derecho a voto» en tan particular consulta popular el padre, la madre y el hijo mayor, que tiene 11 años. Los otros dos —un chico de cinco años y una niña de tres— todavía no han cumplido la «mayoría de edad electoral» en el hogar.
La simpática votación puntúa la calidad de vida desde que se trasladaron a Maluenda, y el resultado siempre ha dado un notable alto. «El primer año, el 1 de julio de 2008, pusimos un 7,5 de nota a los primeros doce meses de vida aquí, porque aún teníamos presente todo lo que fue la rehabilitación de la casa, las obras, el traslado... Este año otra vez votamos el 1 de julio, hicimos balance y la nota ya fue de 8,75». Ya roza el sobresaliente.
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