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Actualizado Jueves , 10-12-09 a las 19 : 12
En su discurso hoy al recibir el premio Nobel de la Paz en Oslo, Barack Obama ha recordado la mayor crítica a la concesión de este reconocimiento: "Soy el comandante en jefe de una nación con dos guerras abiertas", ha dicho el presidente de EE.UU. ante los invitados a la ceremonia en la capital noruega.
"Una de estas guerras se está aplacando. La otra es un conflicto que América no buscó, en el que luchamos junto a otros 43 países -incluyendo Noruega– en un esfuerzo para defendernos de futuros ataques", ha señalado Obama, subrayando que en cualquier caso "estamos en guerra" y él es el responsable del envío de miles de soldados americanos (otros 30.000 en su última decisión) al campo de batalla en una tierra lejana. 
"Algunos matarán. Otros morirán. Así que vengo aquí con un preciso conocimiento del coste del conflicto armado, lleno de difíciles cuestiones sobre la relación entre la guerra y la paz, y nuestro esfuerzo por reemplazar a una por la otra".
Obama empezó reconociendo la polémica que ha generado el hecho de recibir este premio, señalando que se debe a que está "al comienzo, y no al final" de su labor, y que sus logros son mucho más reducidos que los de otros como Schweitzer y King; Marshall y Mandela.
El primer presidente negro de la Casa Blanca ha recordado las dos guerras mundiales que destrozaron Europa y las instituciones que surgieron después de ellas para evitar una tercera. Obama ha nombrado al presidente Woodrow Wilson, que también recogió el Nobel de la Paz en 1919, el Plan Marshall Plan, las Naciones Unidas y el hecho de que no haya habido una Tercera Guerra Mundial.
"Aunque hayamos cometido errores, los Estados Unidos de América han ayudado a mantener la seguridad mundial durante más de seis décadas con la sangre de nuestros ciudadanos. El servicio y sacrificio de nuestros hombres y mujeres han promocionado la paz y la seguridad, desde Alemania a Corea, y han construido la democracia en lugares como los Balcanes".
Obama ha continuado reconociendo que no tiene una solución definitiva a los problemas de la guerra, pero que lograr estos desafíos requerirá la misma visión, trabajo duro y persistencia que la de esos hombres y mujeres de hace décadas. Y ha continuado con una cita de Martin Luther King en esta misma ceremonia hace años: “la violencia nunca trae la paz permanente ni resuelve ningún problema. Sólo crea problemas nuevos y más complicados". Y aun así, el presidente de EE.UU. ha subrayado que "defender la guerra no es un acto de cinismo, sino un reconocimiento de la historia, de las imperfecciones del hombre y de los límites de la razón".
El nuevo Nobel de la Paz agradeció el coraje que los soldados y líderes de la OTAN han demostrado en Afganistán. Comentó que entiende "por qué la guerra no es popular". Pero, añadió, "también sé que el deseo de la paz no es suficiente para alcanzarla. La paz requiere responsabilidad y conlleva sacrificio. Por eso la OTAN sigue siendo indispensable".
Obama ha defendido el ejemplo de su país como modelo de conducta en la guerra. "Eso es lo que nos hace diferentes de aquellos contra quienes luchamos. Esa es la fuente de nuestra fortaleza. Por eso he prohibido la tortura. Por eso he ordenado el cierre de Guantánamo".
Podemos entender, ha concluido Obama, que habrá guerra, y aún así esforzarons por la paz. "Podemos hacerlo porque esa es la historia del progreso humano, la esperanza de todo el mundo. Y en este momento de desafíos, ese debe ser nuestro trabajo aquí en la Tierra".
 
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