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Actualizado Jueves , 10-12-09 a las 21 : 34
A pesar de proceder de un Estado como Alaska especialmente susceptible al cambio climático, Sarah Palin ha publicado un artículo de opinión en el "Washington Post" exhortando a boicotear la cumbre auspiciada por Naciones Unidas en Copenhague para forjar un sucesor al protocolo de Kyoto. La destacada figura del conservadurismo americano cree que el escándalo generado en torno a una supuesta manipulación de datos científicos en una universidad británica ha dejado en evidencia toda la politizada cuestión del calentamiento global.
Según la aspirante republicana a la vicepresidencia de EE.UU., la agenda a su juicio más que cuestionable que se quiere imponer en Copenhague "no alterará el clima pero cambiará nuestra economía a peor". Citando su experiencia como gobernadora de Alaska, Palin reconoce la existencia de "tendencias medioambientales naturales y cíclicas pero no podemos decir con seguridad que las actividades del hombre causen los cambios del clima".
La ex gobernadora de Alaska critica que el presidente Barack Obama vaya a participar en el cierre de la cumbre de Copenhague para cerrar "un trato". Según Palin, cualquier acuerdo que logre el ocupante de la Casa Blanca "no será bueno para el pueblo de Estados Unidos", ya que se trata de una maniobra política que "aumentará los impuestos y costará puestos de trabajo".
Sarah Palin, dedicada estos días a la promoción de sus multimillonarias memorias, considera que la "buena política medioambiental es la que sabe sopesar los costes y los beneficios". Por eso recalca que "sin ciencia en la que se pueda confiar y con tanto en juego, los americanos deben estar preocupados de lo que sale de esa conferencia politizada". Con esos argumentos, la ex gobernadora pide al presidente Obama un boicot oficial del proceso negociador en Copenhague.
El artículo de Palin ilustra el profundo escepticismo que el Partido Republicano mantiene hacia las cuestiones de cambio climático y su rechazo a acuerdos internacionales. Como prueba de su oposición, los conservadores piensan enviar una delegación alternativa a Copenhague para actuar como "escuadrón de la verdad" e insistir en que el presidente Obama debe evitar compromisos que no pueda cumplir. Algunos diputados no han dudado en criticar el "fascismo científico" que impera en los debates sobre el calentamiento global.
La minoría republicana en el Congreso se encuentra especialmente soliviantada con la Agencia para la Protección del Medioambiente de Estados Unidos que esta semana han certificado que la contaminación vinculada al efecto invernadero constituye una amenaza a la salud pública. Lo cual abre las puertas para nuevas regulaciones administrativas sin contar con el visto bueno del Legislativo federal, que todavía se encuentra lejos de completar la tramitación de un proyecto de ley con muy limitados recortes de contaminación.
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