El presupuesto requerido para financiar esta nueva iniciativa saldrá de los 200.000 millones de dólares sobrantes del plan de rescate de Wall Street.
El presidente, Barack Obama, durante su discurso pronunciado en la Institución Brookings / REUTERS
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Miércoles
, 09-12-09 a las 11
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Ante una dolorosa tasa de paro del 10 % —pero que en realidad ronda el 17 %— el presidente Obama presentó ayer una segunda tanda de iniciativas de estímulo concentradas en aliviar la falta de empleo a pesar de los indicios de vuelta al crecimiento en la mayor economía del mundo. La ofensiva propuesta por la Casa Blanca tendrá una especial atención para las pequeñas empresas, con líneas de crédito y reducción de impuestos.
Para financiar esta nueva iniciativa dentro de la ingente sangría de números rojos acumulada por las arcas públicas de Estados Unidos, la Administración Obama ha decidido recurrir a los 200.000 millones de dólares sobrantes del plan de rescate de Wall Street. Iniciativa aprobada el año pasado a regañadientes durante la recta final del gobierno del presidente Bush.
Según Barack Obama, el contumaz y dolorosa problema al que se enfrenta Estados Unidos es que ha perdido más de siete millones de puestos de trabajo desde el inicio de la actual recesión en diciembre del 2007. A su juicio, «esa cifra chocante refleja no sólo el agujero del que debemos salir, pero también una continuada tragedia humana».
Este segundo plan de estímulo incluye también un desembolso adicional de hasta 50.000 millones de dólares en nuevos proyectos de infraestructura, particularmente en todo lo relacionado a estimular fuentes de energía alternativas. Además de un incentivo tipo «plan renove» para introducir nuevos sistemas de ahorro de energía dentro de los hogares americanos.
El presidente Obama —que se enfrenta a una merma acelerada del respaldo popular a su gestión— también ha respaldado los planes impulsados por congresistas demócratas para prolongar prestaciones de desempleo. Y también reducir el coste de los seguros de cobertura sanitaria para las personas que han perdido sus puestos de trabajo.
Entre todos esos esfuerzos, la Casa Blanca se ha comprometido a acelerar durante los próximos meses los desembolsos del primer plan de estímulo aprobado hace diez meses con una dotación de 787.000 millones de dólares. Hasta la fecha, el gobierno federal sólo ha sido capaz de canalizar un tercio de ese presupuesto con un limitado impacto en el frente laboral.
La oposición republicana ha criticado esta nueva iniciativa de estímulo del empleo como un mal uso de fondos públicos. Según los conservadores, cualquier partida presupuestaria sobrante debería ser destinada a aliviar la calamitosa situación presupuestaria de Estados Unidos: con un total de 12 billones de dólares en deuda, un previsto déficit presupuestario de 1,5 billones y pagos de intereses anuales que sobrepasan ya los 200.000 millones.




