Oleada de atentados en Bagdad. / EFE
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Miércoles
, 09-12-09 a las 19
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10.25 de la mañana. Una explosión sobrecoge Bagdad y un gran hongo negro se eleva hasta el cielo desde el barrio de Al Dora. Sin tiempo a recuperarse del susto y de empezar las tareas de acordonamiento de la zona y el socorro de heridos, otras dos explosiones. En total cinco coches bomba que de manera sincronizada y en diferentes puntos de la ciudad sembraron de muerte la capital de un país que revivió las escenas de los peores años de la posguerra. Más de cien muertos y hasta cuatrocientos heridos, según los medios locales, fue el resultado de una ofensiva que supuso la respuesta insurgente a la reciente aprobación de las elecciones generales en el país, cuya fecha final será el próximo 6 de marzo, según anunció el presidente, Yalal Talabani.
Los insurgentes han cambiado de estrategia. Ahora apuestan por ataques más selectivos, potentes y mortíferos. Prima la espectacularidad y el número de víctimas y por ello las acciones son menos frecuentes que en el pasado, pero contra objetivos más complejos. Un control policial en Al Dora, las inmediaciones de los ministerios de Trabajo e Interior, un Juzgado en Mansour y otro ministerio, el de Economía, fueron los objetivos de los cinco coches bomba, el arma más efectiva en la lucha contra la estabilidad en el país árabe. Sin necesidad de exponerse a ser interceptados, los suicidas hicieron explotar sus cargas en las cercanías de los edificios gubernamentales a una hora en la que las calles de la capital están repletas de gente. Pese a que noviembre fue el mes con menos víctimas por causa de la violencia desde la caída de Sadám Husein, 127 muertos según datos del ministerio de Salud, en los últimos tres meses casi trescientas personas han perdido la vida sólo en la capital, el auténtico espejo de la seguridad del país.
Nueva ley electoralLos avances en materia de seguridad no han podido mitigar el constate estado de amenaza bajo el que vive la población. Desde que el pasado domingo el parlamento diera el visto bueno definitivo a la nueva ley electoral que regirá los comicios para elegir la nueva Asamblea Nacional, los cuerpos de seguridad estaban en estado de máxima alerta por el riesgo de atentados. El lunes ocho personas, seis de ellas niños, murieron en un ataque contra una escuela, fue el adelanto de la jornada negra de ayer, solamente superada en número de víctimas en este 2009 por los ataques del pasado 25 de octubre en los que 155 personas perdieron la vida.
"Las abyectas manos de quienes perpetraron los atentados de agosto y octubre son las mismas que han llevado a cabo las explosiones de hoy", declaró el portavoz del plan de seguridad de Bagdad, Qasem Ata Musavi, en el canal de televisión Al Iraqiya. Una alusión directa a la organización Al Qaeda y a los restos del partido Baaz, la formación que lideraba Sadám Husein y que durante más de veinte años gobernó el país con mano de hierro. "Estamos llevando una lucha feroz contra Al Qaeda, que intenta teñir de negro los días de los iraquíes", dijo Ata, que aseguró además que "continúan las batallas contra los restos del Baaz, estamos determinados a acabar con esta organización terrorista que intenta minar el proceso político”. Una lucha y una batalla que tras los atentados de agosto y octubre llevaron a Bagdad a acusar a Damasco de encubrir a cabecillas de la antigua formación de Sadám. Acusación que niegan desde la vecina Siria y que desencadenó una fuerte crisis política en la región.
“Estos atentados son todo un golpe al primer ministro Nuri Al Maliki que juega la baza de la seguridad lograda en los últimos 18 meses como su principal argumento frente a los ciudadanos para ser reelegido”, opinaba un diplomático europeo destacado en Bagdad en una reciente entrevista telefónica. Y también suponen un duro golpe para la supuesta seguridad alcanzada por las fuerzas americanas, lo que les llevó a anunciar su retirada total para finales de 2011. Estados Unidos mantiene 115.000 soldados en Irak, pero esta cifra deberá rebajarse a 50.000 el próximo año con la salida de las unidades de combate. La retirada definitiva está pactada y aprobada por medio de un acuerdo con las autoridades iraquíes para 2011, el mismo año en el que, según la nueva estrategia Obama, se iniciará el repliegue de Afganistán.



