«A veces surgen dificultades y debe prevalecer el interés general», afirma el jefe del Ejecutivo
En el aeropuerto de Lanzarote se muere de hambre, poco a poco, desde hace 21 días la activista saharaui Aminetu Haidar, que fue detenida y expulsada por Marruecos. Su huelga y su lucha, que representa a la de su pueblo, el Sahara Occidental, estuvieron muy presentes ayer en la recepción oficial del Congreso de los Diputados, con motivo del XXXI aniversario de la Constitución española, donde no faltaron una buena variedad de canapés y el vino español para los invitados.
El Gobierno se presentó en el Parlamento tras los rocambolescos episodios de los días anteriores, cuando Haidar llegó a embarcar en un avión fletado por el Ministerio de Asuntos Exteriores para viajar a El Aaiún y poco después tuvo que regresar al abortarse el despegue por la negativa de Marruecos a permitir el vuelo. Exteriores volvió a fracasar en su intento un día después. La expectación por saber qué está haciendo el Ejecutivo para solucionar una situación que empeora por momentos era lógica.
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, llegó al Palacio de las Cortes entre gritos de «¡fuera, fuera!» que le dedicaron varios ciudadanos en la calle. Se frenó en la carpa ante los medios de comunicación para hablar de la Constitución: «El texto es mejorable, pero funciona en lo sustancial». La mayoría de las preguntas, sin embargo, se refirieron al «caso Haidar».
Si algo dejó claro Zapatero en su rápida comparecencia ante la prensa es que la prioridad del Gobierno es mantener «buenas relaciones con todos los países vecinos». «Aquí se comparten áreas de intereses en muchos campos importantes», observó el jefe del Ejecutivo, quien ha optado durante toda esta crisis por no involucrarse públicamente en la resolución de la huelga de hambre de Haidar.
Zapatero subrayó que, frente a la crítica situación personal de la activista saharaui, él defiende primero el interés de España: «A veces surgen dificultades y debe prevalecer el interés general».
Lo que se puede hacer
Preguntado por lo que está haciendo el Gobierno y si es suficiente, el jefe del Ejecutivo soltó una de sus frases solemnes: «El Gobierno puede hacer lo que está a su alcance, y lógicamente no puede hacer lo que no está a su alcance». Y añadió: «Desde el primer momento el Gobierno está trabajando con toda su capacidad dentro de los límites que todo el mundo puede entender».
Fue mucho más claro y tajante cuando le preguntaron por la posibilidad de que el Rey intercediera en este asunto. Rechazó de plano trasladar el problema «a otra instancia que no sea el Gobierno». «Hay que situar las cosas en su dimensión y en su alcance, como es lógico».
Minutos antes, el presidente del PP, Mariano Rajoy, flanqueado por Soraya Sáenz de Santamaría y José Luis Ayllón, había comentado que le daba la sensación de que el Gobierno había tirado la toalla en la resolución de esta crisis. Zapatero, después, lo negó con pocas palabras, pero sin demasiado entusiasmo: «Dejemos trabajar al Gobierno. No ha tirado la toalla, hace todo lo posible en cuanto a la situación personal de Haidar», comentó un tanto lacónico.
A su llegada a la carpa situada en el patio de Floridablanca, en el Congreso, Rajoy instó al Gobierno a «seguir haciendo gestiones diplomáticas» para convencer a Marruecos de que permita aterrizar a Haidar en El Aaiún. Rajoy deseó que este problema se resuelva cuanto antes y se ponga fin a «espectáculos que no son edificantes».
Moratinos se zafa
A la recepción ofrecida por el presidente del Congreso también acudió el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, que con una habilidad cargada de experiencia sorteó el acoso y las preguntas de los periodistas. Todo lo contrario que el diputado de IU, Gaspar Llamazares, uno de los primeros en introducir el «caso Haidar» en el Parlamento. Calificó de «insuficientes» las gestiones del Gobierno y pidió que se actúe «al máximo nivel».
En varios corrillos, mientras pasaban bandejas con queso y croquetas, se hablaba de la huelga de hambre de Haidar y se discutía si se puede obligar a la mujer a alimentarse o no. Fuentes socialistas opinaron que si es necesario alimentarla a la fuerza se recurrirá a un juez para que lo ordene. Así, apuntaron, podría dirigirse al juez el médico que la examine, pero también el jefe del aeropuerto de Lanzarote, donde permanece Aminetu Haidar.

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