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Los jueces discrepan sobre si se puede alimentar a la fuerza a Haidar
La activista saharaui, trasladada hoy en el aeropuerto de Lanzarote mientras continúa su huelga de hambre / AFP
La actitud del Gobierno español ya no convence a nadie
El actor Guillermo -«Willy»- Toledo, miembro de la constituida Plataforma de Apoyo a Aminatu Haidar, escenifica los reproches que los artistas tradicionalmente del lado del Gobierno español tienen en esta ocasión para la nula involucración e interés del Ejecutivo de Rodríguez Zapatero en encontrar una solución al «caso Haidar». El actor ha acusado esta mañana en una entrevista concedida a RNE al Gobierno de atentar, en este caso, contra los derechos humanos y dejar a su suerte a la activista saharaui, que ya ha anunciado que no depondrá su actitud y se mantendrá en huelga de hambre. El llamado como «club de artistas de la zeja» no ha dudado estos días en clamar por una resolución al conflicto y arremeter contra la que consideran actitud pasiva del Ejecutivo en este asunto.
Actualizado Jueves , 10-12-09 a las 17 : 10
En una encrucijada política, diplomática, judicial y humanitaria es como está el «caso Haidar» cuando se cumple el día número 22 de la huelga de hambre que mantiene la activista saharaui Aminatu Haidar en territorio español. De poco le están valiendo los prestigiosos galardones internacionales que tiene en su haber la llamada «Pasionaria» saharaui, defensora acérrima de los derechos humanos y premiada por esta lucha sin cuartel, para que Marruecos ceda un milímetro en sus exigencias y le devuelva el pasaporte que le requisó el pasado día 14 de noviembre -después de que Haidar tardase 15 años en que el país se lo expediese-, expulsándola del país. España autorizó que aterrizase en el aeropuerto canario de Lanzarote, donde la activista yace dejándose morir.

Su caso ha provocado una auténtica revolución judicial, al no ponerse de acuerdo los juristas sobre si prevalece la doctrina del Constitucional acerca de poder alimentarla forzosamente cuando sufra la pérdida de consciencia, o si está por encima la Ley de Autonomía del Paciente, que deja clara que si Haidar plasma cuál es su voluntad y lo hace en plena posesión de sus facultades, se debe respetar, sea cual sea el vaivén que sufra su salud.

¿Qué puede hacerse para evitar que Haidar muera, una vez superado el ecuador de la resistencia física de toda persona que solamente ingiera agua y glucosa? El Gobierno ha mirado a los jueces, para que se pronuncien en favor de trasladar a Aminatu a un centro hospitalario de Lanzarote y se alimente forzosamente a la activista. Pero no es tan simple. Los jueces no pueden hacerlo, en virtud de la reciente Ley de Autonomía del Paciente, ya que si Haidar, en su «sano juicio» antepone su voluntad de no alimentarse a la vida, deben respetar esa voluntad.

Según publica hoy ABC, la situación no es la misma que cuando un preso, por ejemplo el etarra De Juana Chaos, se deja morir en la cárcel, porque en ese caso su voluntad está circunscrita a la de las Instituciones Penitenciarias de las que depende, esto es, del Estado.

Aun así, los jueces consultados hoy discrepan en este punto. Algunos opinan que hay un resquicio legal, como la aplicación del juramento hipocrático para alimentar a la saharaui aunque ésta plantee por escrito su deseo de no ser hidratada.
En declaraciones a Europa Press, los portavoces de la Asociación Profesional de la Magistratura (APM), Antonio García, y Jueces para la Democracia (JpD), Miguel Ángel Gimeno, rechazaron que un juez pueda acordar la alimentación forzosa de Haidar, argumentando que hay que respetar su voluntad expresada libremente; mientras que los portavoces de la Asociación Francisco de Vitoria (AFV), Marcelino Sexmero, y el Foro Judicial Independiente (FJI), Conrado Gallardo, defendieron la potestad de un juez para decretar que la activista sea alimentada si su vida corre peligro. Para los primeros, se estaría violando el derecho a la dignidad. En su opinión, existen principios como el de la dignidad que «no son derrotables» y «no existe interés de Estado de ninguna naturaleza que pueda pasar por encima».
«No podemos decidir por ella si no quiere alimentarse, aunque pueda parecer increíble», han zanjado García, una posición en la que ahonda Gimeno, que dice que si un juez asumiera la tutela de Haidar en caso de pérdida de consciencia, sería una suerte de «fraude», porque ya ha expresado su deseo de no ser alimentada previamente.
Difiere con esta opinión el portavoz de la Francisco de Vitoria, Marcelino Sexmero, para quien sí sería posible que una autorización judicial ordenara su alimentación si peligra la vida de Haidar porque la activista se encuentra «a disposición de las autoridades españolas», al haber entrado de manera irregular en el país.
Según Sexmero, mientras la activista se encuentre consciente habrá que respetar su voluntad, pero una vez pierda la capacidad de decidir por sí misma podrá ser alimentada de forma forzosa bajo autorización de un juez. Conrado Gallardo subraya que deberá ser un médico el que verifique el estado de la mujer y determinar si su vida corre peligro para que un juez pueda actuar. A su juicio, «lo que no se puede tolerar es el suicidio», que, aunque no está castigado, si debe ser impedido en la medida de lo posible.
Los médicos sostienen que sería un delitoDentro de la primera corriente se ha situado hoy la Organización Médico Colegial que, a la espera de la decisión expeditiva de otro juez que examine hoy la salud de Haidar y también su «estado mental» -al que podrían agarrarse para determinar que se le alimente de modo forzoso en un hospital-, ha ofrecido su propio veredicto: alimentar a la activista es un delito, aunque se deje morir, entre en coma o en una situación irreversible. Los expertos de la OMC señalan: «Está en su derecho de dejar de comer hasta las últimas consecuencias, hasta suicidarse, aunque esté en un espacio público». Quien trate de auxiliarla en contra de su voluntad estaría quebrantando la ley aprobada en el año 2002 y que establece que «todo ciudadano tiene derecho a decidir si quiere o no un tratamiento o si quiere comer».

Las tres negativas de HaidarDurante este lapso de 22 días, la activista ha echado mano de una voluntad de hierro, sin amilanarse ante ninguno de los ofrecimientos a medio gas del Gobierno español ni de las amenazas -incluso mofas hacia su fórmula de protesta- del Gobierno marroquí. Se negó a pedir el asilo político que, en virtud del Estatuto del Refugiado, se concede a las personas que están perseguidas en su país de origen por su raza, su religión, su nacionalidad, sus opiniones políticas o su pertenencia a un determinado grupo social. Cabe recordar que la activista saharaui, en huelga de hambre desde las 0.00 horas del pasado día 16, regresaba de Nueva York de recoger una condecoración a El Aaiún, capital del Sahara Occicdental, cuando se negó a pasar en la ficha policial como ciudadana marroquí y se declaró habitante del Sahara Occidental (e independizado). Por ello, era obvio que Haidar no aceptaría de buen grado la opción de acudir al Consulado de Marruecos en Canarias para solicitar un nuevo pasaporte en el que se reconociese su nacionalidad marroquí.
Protesta hoy en el Congreso de jóvenes pidiendo un Sahara libre y en defensa de Haidar / JAIME GARCÍA

Haidar también declinó la tercera oferta: la de dar por buena la nacionalidad española. La madre de Haidar es española, así que la activista hubiese podido solicitar esta nacionalidad, y residir en El Aaiún con esta nacionalidad extranjera. Según afirmó la letrada de la activista, esta nacionalidad «no es una solución» ni para su situación ni para los deseos de Haidar, que confiaba en que Marruecos le devolviese el pasaporte, el permiso de entrada en El Aaiún y regresar a su casa con sus dos hijos, de 13 y 15 años.

Conflicto diplomáticoEn medio de este ir y venir de ofertas por parte del Ministerio de Asuntos Exteriores español, el conflicto político y diplomático parece enquistarse con un Marruecos que ha ejemplificado este fin de semana -denegando en dos ocasiones el permiso de aterrizaje del avión que debía llevar a Aminatu Haidar de Lanzarote a El Aaiún, el viernes por la noche y de nuevo el sábado- que no retrocederá ni un milímetro en su negativa a devolver el pasaporte a la saharaui y no va a hacer una excepción teniendo en cuenta el deterioro físico de Haidar. Hoy mismo, el ministro marroquí del ramo, Taieb Fassi Fihri, ha tachado a la propia activista de ser la causante de su situación y de no ser una defensora de los Derechos Humanos, sino un miembro del Frente Polisario. Además, ha aprovechado para preguntar a España de forma tácita con qué Marruecos quiere construir el futuro, si con el que coopera en materia de inmigración y para combatir la inseguridad, o con el que «no quiere ni Magreb ni Europa». Las buenas relaciones que mantienen -no sin esporádicos sobresaltos- ambos países saltarían entonces por los aires.

El encontronazo diplomático puede estar servido por el lado adverso si Haidar muere, con una advertencia clara y rotunda del primer ministro de la autoproclamada República Saharaui Democrática, Taleb Omar: «Si Haidar muere, se acabará la vía pacífica».
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