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Domingo
, 06-12-09 a las 23
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Cuando han transcurrido más de cinco años de la derogación del trasvase del Ebro contemplado en el Plan Hidrológico Nacional, el río más caudaloso de España continúa abastecimiento a numerosas localidades ajenas a su cuenca.
En concreto, de acuerdo con un informe elaborado por la Fundación Agua y Progreso, en la actualidad hay registrados diez trasvases «silenciosos», que suministran agua potable a más de 1,5 millones de personas que residen en localidades que no pertenecen a la cuenca del Ebro.
En este contexto, el Ministerio de Medio Ambiente tiene encima de la mesa la propuesta de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) para trasvasar agua a cuatro municipios catalanes a través del canal Segarra-Garrigues.La Generalitat Valenciana y el Gobeirno de Murcia se ha mostrado a favor de trasvasar los excedentes de agua a territorio catalán, pero reclaman la misma cantidad de agua por habitante para las localidades de sus comunidades que padecen una sequía crónica o problemas de abastecimiento.
Sin embargo, mientras la llegada de agua del Ebro continúa antojándose como una utopía para el Levante espalol, otras autonomías sí disfrutan del agua de este río. Así, uno de los diez trasvases «silenciosos» abastece a las playas cántabras y llega a la localidad de Besaya. En la misma región, el Ebro suministra a Santander a través del trasvase Alto de Tormos. Las conducciones de Cerneja-Orudente y Zadorra-Arraita llevan agua a Bilbao. Mientras el Gobierno fía el suministro hídrico de la Comunidad Valenciana y Murcia a las políticas de desalación, en el País Vasco opta por los trasvases, según el informe. El Ebro también contempla el trasvase Alzaina-Oria, que lleva agua de fuera de la cuenca a tierras navarras con fines industriales y de abastecimiento.
Conducciones en Cataluña
Mientras, en el norte de Cataluña el agua trasvasada a través del Carol-Ariége vuelve al río después de ser empleada para usos de la energía hidroeléctrica. El canal Segarra-Garrigues, en la provincia de Lérida, servirá para abastecer a los cuatro municipios de Barcelona que han reclamado agua del Ebro. Mientras, mediante la conducción Ciurana-Riudecaña se trasvasan los excedentes de agua del Ebro para fines agrícolas y urbanos en la comarca tarraconense de Reus.
También en Cataluña continúa activo el trasvase Xerta-Xènia. Esta conducción suponía la puerta de entrada para el agua del Ebro en dirección al Levante peninsular, pero ha quedado a pocos metros de la provincia de Castellón, al igual que el trasvase hacia el Campo de Tarragona.


