A Aminatu Haidar, que anoche reanudó la huelga de hambre, le espera un proceso de recuperación lento, pues su organismo está muy deteriorado
Si se atiende a las estadísticas, Aminatu Haidar había alcanzado el ecuador de su resistencia. Con agua y glucosa, la dieta que Haidar mantuvo durante 19 días, una persona sana puede sobrevivir unos 40 días sin consecuencias irreversibles. En la historia reciente hay casos como el de Michael McKevitt fundador del llamado IRA auténtico que falleció en 1981 tras permanecer 66 días en huelga de hambre y otros que llegaron al límite de los 90 días.
El cansancio, la somnolencia y la debilidad que mostraba Haidar eran señales de que su organismo «empezaba a claudicar», señaló Santiago Nogué, médico del Servicio de Urgencias del Hospital Clínico de Barcelona. «Sus reservas se empezaban a agotar y la cascada de daños irían aumentando a medida que se prolongara el ayuno». Lo que más se temía es que la activista sufriera un fallo cardiaco o una infección oportunista.
Ahora deberá recuperar masa muscular y volver a alimentar un cuerpo desnutrido. Necesitará cuidados hospitalarios para introducir poco a poco los alimentos. Lucio Cabrerizo, jefe de Nutrición del Hospital Clínico San Carlos de Madrid cree que le espera un «proceso lento de recuperación». «En los casos más extremos los pacientes caminan con dificultad y necesitan rehabilitación».
La falta de alimentos «hace que el cuerpo se devore a sí mismo. Primero acaba con el azúcar, después con la grasa y, por último con las proteínas, la última reserva del organismo», explica Pedro Tarquis, médico internista del Clínico de Madrid.


