El 23 de mayo de 1992 moría el juez Falcone, el 19 de julio era asesinado Borsellino... hoy este magistrado mantiene vivo el legado de estos dos jueces que lucharon con todo el ahínco contra la mafia y sus relaciones con el Estado

Sergio Lari, en su despacho de la fiscalía de Caltanissetta donde recibió a ABC
Siciliano, de constitución delgada, sorprende por su altura física y, sobre todo, personal. Es el nuevo Borsellino, el nuevo juez Falcone... el nuevo «supermán» contra la mafia siciliana. Simple -con zapatillas deportivas oscuras- y ese leve acento de Sicilia, como lo tenían los jueces asesinados en 1992, hace sonreír al interlocutor. Sergio Lari, fiscal de Caltanissetta que ha reabierto el caso del homicidio de Paolo Borsellino, recibe a ABC en su despacho.
«Yo sé que con mi trabajo se corren riesgos porque somos centinelas de la democracia», presenta su profesión evocando a Borsellino: «Si uno vive con miedo, muere cada día». Lari, como en su día Borsellino, hasta ahora se había negado a llevar escolta: «Soy de la opinión de que si me quieren matar lo pueden hacer cada día, por ello prefiero que maten a uno solo y no a siete personas más». Sin embargo la creciente amenaza le ha obligado a adoptar mayores medidas de seguridad muy a su pesar.
Su familia le apoya «en su carrera por la verdad». De hecho Lari ha recibido la condecoración del presidente de la Republica italiana por su lucha contra la mafia, como se puede leer en la placa de plata que, orgulloso, exhibe en una mesa.
Lari habla con pausa desde un despacho grande lleno de papeles con paredes casi desnudas, porque la sobriedad es la característica de esta fiscalía. Sobriedad en el drama del silencio siciliano. Trabajan con pocos medios, contrarreloj, porque ésta es «nuestra última posibilidad para saber qué paso en Via D´Amelio [donde tuvo lugar el asesinato de Borsellino], por eso ponemos todo nuestro empeño».
Critica a los políticos que cada vez que hay una detención corren a apuntarse la medalla: «Es increíble escucharles cuando hay arrestos, parece que son los ministros los que salen a arrestar, cuando somos policía y magistratura los que cumplimos nuestro deber mientras nos recortan cada día más los fondos».
El problema principal al que se enfrentan cada día en Caltanissetta es la falta de fondos. Los coches ya no tienen gasolina y cuentan con un presupuesto de 9.000 euros al año para gastos administrativos. «A veces tenemos que ir en taxi a realizar interrogatorios, porque con los coches arriesgamos quedarnos a pie, es increíble». Un héroe antimafia sin capa, en taxi, en la Italia de hoy. Así es Lari, el nuevo Borsellino siciliano.



