Las autoridades rusas inspeccionan la discoteca en la que han muerto más de 100 personas a causa de un incendio / AP
Actualizado
Sábado
, 05-12-09 a las 15
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Dos ciudadanos españoles han salido ilesos del incendio anoche en una discoteca rusa en el que ha muerto más de un centenar de personas, según informó el ministro del Interior ruso, Rashid Nurgalíev. "Los sacaron rápidamente del club, no sufrieron heridas y se encuentran en su hotel", dijo Nurgalíev a la prensa en Perm.
Fuentes del consulado de España en Moscú dijeron que están tratando de comprobar que no hay ningún español entre las víctimas del incendio. Explicaron que no hay ciudadanos españoles empadronados en Perm, aparte de "niños de la guerra", evacuados a la Unión Soviética durante la guerra civil española, y sus descendientes, algunos de ellos con apellidos rusos. Se trataría, pues, de dos turistas u hombres de negocios de paso en Perm.
El propietario del establecimiento siniestrado ha sido detenido por las autoridades rusas, según han informado fuentes de la investigación citadas por Europa Press.
La discoteca Lame Horse, situada en la ciudad de Perm, en la región rusa de los Urales (a unos 1.200 kilómetros al este de Moscú), comenzó a arder durante un despliegue de fuegos artificiales a puerta cerrada con motivo del octavo aniversario de la apertura del “Caballo Cojo”, nombre del establecimiento. Al menos 134 personas estaban aún a primera hora de la mañana siendo atendidas en el hospital y muchas de ellas se encuentran en estado grave.
El dueño del establecimiento, Anatoly Zak, ha sido arrestado por cargos de homicidio involuntario al ignorar la normativa antiincendios, según informaron fuentes de la investigación a la agencia oficial rusa RIA Novosti.
El programa incluía efectos pirotécnicos dentro del recinto, que fueron los causantes de que se inflamase el plafón de plástico del techo y el cableado, informa desde Moscú Rafael M. Mañueco. En ese momento había dentro de la discoteca unas 250 personas. La Fiscalía afirma que las muertes se produjeron por quemaduras, asfixia y durante la avalancha que se formó al intentar abandonar el edificio por la única puerta disponible.
En un primer momento se llegó a pensar que se trataba de un atentado terrorista, pero artificieros de la policía aseguran no haber encontrado trazas de otro explosivo que no provenga de los petardos.



