Actualizado Viernes , 04-12-09 a las 16 : 48
Un tribunal de California, en Estados Unidos, ha condenado a una radio local y a su responsable a indemnizar con 16 millones de dólares a la familia de una mujer que participó en un concurso de la emisora que consistía en beber la mayor cantidad de agua sin ir al baño para ganar una videoconsola Wii. La joven de 28 años bebió 7,5 litros, y falleció por una intoxicación de agua aguda.
El suceso, ocurrido en 2007, comenzó cuando la mujer, Jennifer Strange y madre de tres niños, se decidió a participar en el concurso, en el que los participantes recibieron botellas de agua de 225 mililitros que debían beber cada 15 minutos sin poder ir al baño.
Tras haber ingerido unos 7, 5 litros de agua, y sin haber eliminado cantidad alguna por medio de la orina, la mujer murió a las pocas horas.
Según los expertos, la intoxicación por exceso de ingesta de agua puede alterar el equilibrio natural de los electrolitos en el organismo, y producir hiponatremia o descenso de sodio en la sangre, derivada de un exceso de líquido sin el aporte necesario de este electrolito.
La hiponatremia puede ser causa de diversos problemas de salud y de fallecimiento en último caso, debido a la inflamación que puede producir en el cerebro, y que puede derivar a su vez en la paralización de funciones vitales.
El responsable de la emisora de radio, argumentó que la mujer fallecida debería haber sabido los peligros que entrañaba el concurso, y aunque los organizadores del mismo no se enfrentan a cargos penales.
La forma más correcta de hidratarse es reponer los líquidos que pierde nuestro organismo y expulsarlos convenientemente. Cualquier retención de líquidos es perjudicial para el organismo, y más si se produce después de una ingesta elevada de fluidos.
El mayor peligro de la hiperhidratación se produce cuando los riñones no excretan normalmente el agua. Del mismo modo que en la deshidratación, el órgano más propenso a la hiperhidratación es el cerebro. Cuando se produce lentamente, las células del cerebro tienen la posibilidad de adaptarse, de manera que se manifiestan pocos síntomas. Cuando se produce rápidamente, el paciente puede manifestar confusión mental, convulsiones y coma.
Por esta razón, se recomienda a los adultos sanos beber de 1, 5 a 3 litros como máximo al día, para protegerse de la deshidratación y no poner en situación de peligro a su organismo.

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