El apoyo no es sólo económico. Eritrea también entrena a los islamistas de Al Shabab y de otros grupos somalíes. La asociación de los islamistas con los piratas es sólo ocasional, para acciones puntuales

ABC Gregory A. Pirio
Considerado uno de los mayores expertos sobre terrorismo islamista en el Cuerno de África, y autor de «The African Jihad», Gregory A. Pirio señala a ABC las claves de la reciente «talibanización de Somalia».
-¿Quiénes son los miembros de Al Shabab?
-Fundadas en 2006 por Hasan Adan Ayro -un ex dirigente de Al Qaida que combatió en Afganistán-, estas milicias islamistas son uno de los numerosos bastiones radicales que surgieron de la Unión de Tribunales Islámicos, en el poder hasta 2007. Algunos de sus miembros pertenecen a la diáspora que abandonó el país en los años 90 y que ahora pretenden internacionalizar su lucha armada. Éste el caso de terroristas como Abdel Raham Mehdi, quien a principios de año asesinó a cuatro ciudadanos surcoreanos en Yemen, tras recibir entrenamiento en Somalia.
-¿Puede convertirse Somalia en el nuevo Afganistán?
-No cabe duda. Al igual que ocurriera con el país asiático en la década de los 80, Somalia es el actual paraíso para decenas de yihadistas que, dado el vacío de poder que atraviesa el país, han viajado al Cuerno de África para desarrollar una estructura social y política que les permita «talibanizar» el Estado.
-¿Quienes son los principales grupos que apoyan a Al Shabab?
-Eritrea, en su interés por desestabilizar a Etiopía -aliada del Ejecutivo somalí y su principal rival político- financia desde hace años a las milicias islamistas, no sólo de Al Shabab, sino de otros grupos insurgentes como el Frente de Liberación Nacional del Ogaden o el Frente Oromo de Liberación. Aunque el apoyo no se limita a lo económico. Decenas de antiguos miembros de Al Shabab han reconocido tras ser detenidos que fueron entrenados en territorio eritreo en el manejo de explosivos y la realización de atentados suicidas. A su vez, cientos de somalíes han viajado en los últimos meses a Yemen para colaborar con la insurgencia que combate al Gobierno central, en un proceso con evidentes visos de retroalimentación.
-¿Cuál es valor estratégico del Cuerno de África?
-Para los yihadistas, Somalia es su última piedra de paso hacia Yemen y Arabia Saudí. Las circunstancias somalíes facilitan que decenas de jóvenes sin esperanza puedan ser reclutados para llevar a cabo atentados suicidas.
-¿Hay alguna relación entre la piratería Al Shabab?
-No hay datos fiables que puedan ligar ambas organizaciones. Tan sólo en pequeñas operaciones como la toma del puerto de Kismayu se puede hablar de estrecha colaboración, pero siempre se trata de acciones puntuales.



