La Junta de Andalucía fue, en 2006, la primera que desató la polémica en España

La respuesta del PSOE a la sentencia del Tribunal de Estrasburgo -que establece que la presencia de los crucifijos en las aulas es una violación del derecho de los padres a educar a sus hijos conforme a sus creencias- no se ha hecho esperar. Pero no es la primera vez que se arremete contra todo aquel símbolo que identifica la cultura católica de la sociedad española. Su caballo de batalla desde 2006 ha sido la retirada de todas las figuras religiosas de los centros educativos públicos y concertados. Andalucía sirvió como como experimento en 2006.
En Andalucía, la Junta ordenó en mayo de 2006 retirar los crucifijos y demás imágenes cristianas del colegio San Juan de la Cruz en Baeza (Jaén). Fue una decisión por decreto de la Junta a raíz de una denuncia presentada por el padre de un alumno ante el Defensor del Pueblo Andaluz que se negaba a que sus hijos asistieran a unas aulas en las que se exhiben símbolos cristianos. El director del centro cumplió la orden de eliminar la presencia de todo lo que tenía connotación religiosa de las paredes, pero parte del profesorado, de convicciones católicas, ha recurrido a la astucia para contravenir la medida. Entre sus objetos personales los docentes incluyen pequeños crucifijos que presiden las mesas desde las que imparten sus clases.
También en Castilla y León, en noviembre de 2008 el juzgado número 2 de lo contencioso-administrativo de Valladolid, ordenó al colegio público Macías Picavea retirar los símbolos religiosos de los espacios comunes del centro, en respuesta a la denuncia de un padre.
El fallo señalaba que la presencia de crucifijos «tiene connotaciones religiosas y vulnera los artículos 14 y 16 de la Constitución», donde se garantizan derechos fundamentales como la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos.


