Un minuto de silencio por la música
Unas doscientas personas guardaron ayer, frente al Ministerio de Industria (y no frente a Cultura), un minuto de silencio por la música. Fue una de las acciones realizadas por los diferentes colectivos que integran el mundo de la música -intérpretes, compositores, productores, directivos, propietarios de tiendas, empleados de sellos discográficos...-, que se presenta como otro frente beligerante contra el Gobierno (además de los cineastas en dique seco por las ayudas). Con ello han querido sensibilizar al Ejecutivo y a la opinión pública sobre el fatídico final que se cierne sobre este negocio si no se toman «medidas urgentes» contra la piratería.
«No podemos seguir esperando soluciones, las exigimos», clamaba uno de los participantes desde el escenario, al que se subieron, entre otros, Rosario, Chenoa, David de María, Merche, Antonio Carmona, Mago de Oz... La pequeña de los Flores asegura a los numerosos medios de comunicación congregados que los músicos eran trabajadores y tenían hijos y que estaban «arruinados»; mientras que Chenoa pedía regular la red con medidas que no fueran «vetar o prohibir. Hay que pone poco a poco normas contra la piratería». En las pancartas enarboladas por los trabajadores de la industria musical se pudieron leer también frases como «Para hundirnos haga click aquí: download», «Actuemos contra la red sin ley», «El ladrón banda a sus anchas» y «Nosotros sí aportamos al PIB».
«Medidas valientes»
Mientras en la calle se leía un manifiesto -rubricado por 2.500 artistas-, bajo el eslogan «La música es cultura. La música es empleo»; en el interior del Ministerio de Industria, algunos de sus representantes -Antonio Guisaola, presidente de Promusicae; los cantantes Luis Eduardo Aute y Loquillo; Emilio Santamaría, en representación de los mánagers, y un representante sindical de un sello discográfico- se reunían con el titular de la cartera de Industria, Miguel Sebastián, para entregarle en mano el manifiesto y pedir al Gobierno que tome «medidas valientes» para salvaguardar el futuro de la música, explicaba a la salida Guisasola. «Además del plan A marcado desde el Gobierno, consistente en ir contra las webs de descargas, necesitamos un plan B para detener el intercambio de archivos», subrayó Guisasola a un grupo de periodistas.
Al parecer este pequeño (gran) escollo es el que dificulta el acuerdo total entre las Operadoras y la Coalición de Creadores e Industria de Contenidos. En el seno de esta última existe diferencia de pareceres que pueden impedir que se llegue al consenso total. El presidente del sello Universal, Fabrice Benoit, explicaba ayer a ABC que el punto de enfrentamiento es el P2P. «Un problema muy importante». Mientras la Coalición y el Gobierno han centrado sus esfuerzos en castigar a las páginas webs comerciales que descargan contenidos protegidos, reiterando una y otra vez su intención de no criminalizar a los usuarios, la industria musical pide medidas más severas que incluyan por escrito en el borrador de la futura ley de internet la posibilidad de ir contra los usuarios de P2P si no resultan efectivas las medidas contra las páginas webs. «Las pueden cerrar y en su lugar aparecerán otras; mientras tanto el intercambio de archivos sigue haciendo mucho daño a la industria de la música. Queremos medidas globales y no parciales», reclamó Guisasola. «Si ahora no se refleja en el texto esta posibilidad sobre el P2P, después harán falta diez años para incluirlo y será demasiado tarde», vaticinó Benoit. A lo que añadió que «si no funciona la vía española, habrá que probar la francesa o la del Reino Unido...».
Por su parte, el presidente de Promusicae aseguró que no firmarán con la Coalición y Redtel si no se cumple su petición. «No firmaremos un acuerdo que no nos satisfaga».
Problema electoral
Guisasola se mostró algo excéptico sobre el anteproyecto de la Ley de Economía Sostenible presentado -casi de tapadillo- por el Gobierno que amplia los supuestos que permiten cortar el acceso a internet, extendiéndose a aquellos que vulneran los derechos de la propiedad intelectual (siempre fijándose en las webs de descargas). «Ojalá funcione. Algo que ya se ha hecho en otros países no tiene porque ser malo». En cuanto a cuál es su opinión ante la falta de determinación del Gobierno para adoptar las medidas implantadas por Francia, Reino Unido o Suecia, consideró que se trata de «un problema electoral. Y como alguien dijo una vez , un gobierno no tiene que hacer lo que espera el pueblo que haga, sino lo que tiene que hacer».
Por su parte, Aute se mostró optimista tras la manifestación celebrada ayer, en la que por primera vez han participado todos los sectores de la industria música, y lo consideró «el principio. La cosa va a sonar más. Con lo que se ha gritado aquí fuera casi han sobrado las palabras dentro».

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