Miércoles
, 02-12-09
«La trama de corrupción más grande de todos los tiempos». Con esta rotundidad definió la UEFA el escándalo en ciernes que ahora ha saltado al fútbol español. Al hilo de las apuestas, de las mafias ilegales, el máximo organismo europeo ha detectado irregularidades en 40 partidos de competiciones nacionales y europeas durante los últimos cuatro años, según admitió en su día el comisario de corrupción de este organismo, Karl Dhont. La FIFA secunda la idea de la UEFA e hizo pública una comunicación según la cual sospecha que el juego en el deporte alcanza cifras siderales: más de 90.000 millones anuales.
Ya advirtió la UEFA hace un mes que disponía de pruebas sólidas sobre anomalías en partidos de ligas nacionales y clasificatorios de la Liga de Campeones y de la Copa de la UEFA (ahora denominada Liga Europa), en los que están implicados principalmente clubes del este. Aunque también, destacó, algunos equipos del oeste y del sur del continente.
El sistema de control de la UEFA detectó apuestas internacionales sospechosas sobre determinados encuentros, aunque no se encontraron pruebas definitivas de que los partidos hubieran sido comprado. En colaboración con la Interpol, desarrolló una investigación en profundidad en varias casas de apuestas, la mayoría de Asia.
El hilo policial de este ovillo arrancó hace cuatro años. El 27 de enero de 2005, el árbitro alemán Robert Hoyzer se derrumbó ante la Policía. Formaba parte de una mafia de apuestas dirigidas por dos croatas. El colegiado aceptó convertirse en testigo protegido a cambio de tirar de la manta. Resulta que Hoyzer se había vendido en ocho partidos de la liga alemana en las campañas 2003-04 y 04-05. Denunció a otros tres árbitros (Jansen, Marks y Zwayer) y a ocho jugadores del Cottbus, el Dresde, el Aaachen y el Chemnitzer.




