Martes
, 01-12-09
Los miembros de la ONG catalana Barcelona Acció Solidària (BAS) se mostraron ayer confiados en acabar la expedición y en que todo tenga un final feliz, poniendo voz también al resto de la expedición que continúa en diferentes puntos del África Occidental. La decisión depende de las próximas informaciones y de la moral del equipo, cansados y angustiados por sus compañeros.
La organización catalana, subvencionada por diversos ayuntamientos y entidades, se disponía a repartir material sanitario, informático y escolar procedente de asociaciones catalanas a diversas organizaciones locales, llevando a cabo más de cien proyectos en Marruecos, Mauritania, Senegal y Gambia.
Esta era la novena edición de la Caravana Solidaria, y el camino se lo sabían de memoria. Se dirigían del norte, de Nuadibú, a Nuakchot, la capital mauritana. «Es la ruta habitual, nunca habíamos tenido ningún problema», afirmaba Francesc Osan, director del proyecto. Desde la ONG se reiteraba que es una ruta segura: «Es la principal vía de comunicación del país, con tráfico constante; una carretera recta, con dunas a los lados y construcciones de adobe».
Los catorce vehículos circulaban con un vehículo escoba, este último trescientos metros por detrás del anterior. Era en el que viajaban Vilalta, Gámez y Pascual. A 150 kilómetros de su destino, a las ocho de la tarde hora mauritana, el coche escoba envió por radio un desesperado mensaje de socorro: «¡Parad, parad, parad! ¡Nos están disparando!». La comunicación se cortó en el acto. Cuando el vehículo más próximo regresó para auxiliar a sus compañeros, se encontraron el vehículo en el medio de la carretera con las puertas abiertas, con todo el material, pero sin los expedicionarios. Varios casquillos de bala en el suelo, pero ningún impacto en el coche ni rastros de sangre: fueron tiros al aire.
Consternación
Visiblemente afectado, el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu expresó ayer en una improvisada comparecencia ante la prensa su consternación por el secuestro de los cooperantes en una misión patrocinada por el consistorio barcelonés.
De hecho, la propia esposa de Hereu forma parte de la comitiva de 54 personas que, en diversos grupos, integraba la caravana. De ellos, 32 componían el convoy atacado la tarde-noche del domingo, otras catorce personas, entre las que se encontraba la esposa del alcalde y el Delegado de Presidencia del Consistorio, Ignasi Cardelús, se encuentran en Dakar (Senegal), y las siete últimas permanecen en Nuadibú. «Es un golpe muy duro» reconoció Hereu, quien advirtió sin embargo de que esto no acabará con la voluntad solidaria de la ciudad.
La oleada de apoyo hacia los capturados se extendió también a la Ciudad de la Justicia, dónde trabaja Gámez. Unos trescientos trabajadores de los juzgados de Barcelona se sumaron a la concentración liderada a mediodía de ayer por la consejera de Justicia, Montserrat Tura, y la alcaldesa de l´Hospitalet de Llobregat, Núria Marín, donde reside la secuestrada.
Los tres retenidos, miembros de la junta de la asociación, destinaban sus días de vacaciones a colaborar con proyectos solidarios, pero eran «veteranos», todos llevaban entre cuatro y siete expediciones. Las hipótesis, «económica o política» en palabras de Osan, las conoce la ONG a través de los medios, pues el Gobierno no contacta con ellos desde la noche del domingo.
Ahora deben decidir si la caravana, que cuesta 60.000 euros, deberá continuar la ruta por Senegal y Gambia y repartir el material o regresar a España. Según lo previsto, debería volver el próximo 17 de diciembre.


