
TONI LOSAS/Interior de un Parany
Piden dos años de prisión para dos cazadores que capturaron dos cernícalos
José Luis B. y Robert A. esperaron a que se hiciera de noche; se aprovisionaron de una red grande, de metro y medio, y se fueron al paraje conocido como Camino La Providencia, en Bétera. Dice el fiscal que «aprovechando la oscuridad y con ayuda de la red mencionada, procedieron a atrapar a dos aves con el fin de criarlas en cautividad en el palomar» que uno de los acusados posee en su domicilio. José Luis B. y Robert A. se enfrenta a dos años de cárcel. Están acusados de un delito de caza ilegal, previsto en el artículo 334.1 del Código Penal. Sus capturas fueron dos cernícalos. Juicios como éste, que se celebrará próximamente en Valencia, no son habituales.
Esa misma noche, los acusados fueron sorprendidos con sus capturas. Las aves resultaron ser de la especie Cernícalo Vulgar, catalogada como de interés especial por el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas. En su contra juega el que aquel año, el 2007, se había establecido una calendario para cazar en zonas no acotadas. Los días hábiles estaban incluidos entre el 12 de octubre y el 6 de diciembre. Los acusados fueron sorprendidos con los cernícalos el 8 de junio
Lunes
, 30-11-09
La aficionados a la caza con «parany» no se librarán de terminar sentados ante el juez por mucho que las Cortes Valencianas legalizaran recientemente esta modalidad de caza. Los fiscales de la Comunidad han recibido instrucciones de la Fiscalía General del Estado para que hagan caso omiso de la normativa autonómica y sigan aplicando el Código Penal, que considera ilegal esta práctica cinegética tradicional por tratarse de un sistema de caza masivo, no selectivo, que provoca la muerte de millones de aves protegidas o el deterioro irreversible de su plumaje.
El «parany» es un método de captura de aves que se basa en el empleo de una estructura de varas delgadas recubiertas de una sustancia adhesiva, de modo que cuando las aves se posan en el árbol quedan adheridas a dichas varas y caen al suelo, donde son capturadas.
El pasado mes de octubre, después de años de polémica y de sentencias contrarias del Tribunal Superior de Justicia, del Supremo y de la Unión Europea, las Cortes modificaron la Ley de Caza de la Comunidad Valenciana para legalizarar el «parany». PP, PSPV y Bloc votaron a favor y Esquerra Unida e Iniciativa del País Valencià, en contra.
Los defensores de esta modalidad de caza apelaban a su arraigo social y al empleo de nuevos pegamentos que no dañan a los pájaros apresados por error. La nueva norma establece un límite máximo de capturas y exige a los «paranyers» licencia de caza y superar un curso de formación.
Los argumentos de los grupos políticos que hicieron posible la «legalización» del «parany» no han convencido a Antonio Vercher, fiscal de Sala de Medio Ambiente y Urbanismo adscrito al Tribunal Supremo, que considera que la reforma aprobada por las Cortes, lejos de clarificar el panorama para «compatibilizar» el «parany» con las normas nacionales y las directivas europeas que lo prohíben, «coloca al Código Penal ante un planteamiento confuso». Por este motivo, el máximo responsable de Medio Ambiente del Ministerio Público insta a los fiscales a seguir «aplicando el Código Penal según el planteamiento inicial» y les pide que actúen con la «máxima celeridad» para llevar ante el juez a los «paranyers».
Vercher quiere forzar un nuevo pronunciamiento del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas. Para tal fin, urge a los fiscales a que, una vez denunciados los hechos, soliciten «con la máxima premura a la autoridad judicial competente que presente una cuestión prejudicial al Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas con el objeto de clarificar definitivamente la materia». Siguiendo las indicaciones del máximo responsable de Medio Ambiente, los fiscales deberán denunciar a los «paranyers» y pedir a los jueces que instruyan esa denuncia que, antes de sentenciar, pregunten a Europa si la nueva normativa valenciana es legal.


