Lunes
, 30-11-09
Los cabecillas de Segi detenidos la pasada semana iban a impulsar la «kale borroka» como un instrumento para condicionar la estrategia de la «izquierda abertzale», que en estos momentos tiene dos objetivos prioritarios: forzar un nuevo «proceso de paz» y constituir un «polo soberanista» reclutando a EA en pleno y a los descontentos del PNV y Aralar.
La documentación incautada a los canteranos de ETA constituye la enésima prueba de que el terrorismo urbano, lejos de ser una «manifestación expontánea de una juventud descontenta», como han venido sosteniendo desde hace años los dirigentes de Batasuna, forma parte de la estrategia del denominado Movimiento de Liberación Nacional Vasco (MLNV). Así, en el manual de «kale borroka» que manejaban los cabecillas de Segi se afirma que la lucha callejera «ha de estar situada dentro del planteamiento político que trabaja la izquierda abertzale, y tiene que responder a la línea política marcada a la izquierda abertzale. Tiene que actuar respondiendo a los objetivos del momento». Y esos objetivos, según la ponencia que en la actualidad debaten las bases de Batasuna, son meter presión para forzar un nuevo «proceso de paz» e impulsar un «polo soberanista» con EA y descontentos del PNV y Aralar. Precisamente, es EA la única formación que se excluye de la lista de objetivos que Segi había confeccionado para su campaña de «hostigamiento» a políticos. A los dirigentes del PNV y Aralar les reservaba «pedradas», mientras que a los del PSE y PP, ambos excluidos por completo de su estrategia, artefactos o cócteles molotov.
El manual de Segi, en este sentido, es claro. «Si una acción de sabotaje dentro de la línea política pudiera servir para reforzar la línea de la izquierda abertzale -por ejemplo, cócteles contra una casa cuartel como respuesta a la «represión» del Estado -, se llevará a cabo; si pudiera tener efecto adverso -piedras o pintura contra una sede de EA que pudieran interrumpir unas negociaciones para el «frente soberanista»-, no se hace». Y es que, «las acciones, bien incorporadas en la apuesta política de cada momento, han de servir para dar más fuerza a las líneas de lucha que se plantean».
Ocho en la jefatura
Por otra parte, las investigaciones han permitido comprobar que la actual jefatura de Segi estaba integrada por ocho individuos: Jon Tellería, Ainara Bakedano, Gaizka Likona, Ibai Esteibarlanda, Carlos Renedo, Irati Múgica, Olatz Izaguirre y Juan Anda. Las Fuerzas de Seguridad detectaron desde el pasado mes de mayo al menos 16 reuniones de los cabecillas que tenían como escenario lugares diferentes para eludir el seguimiento policial. En algunas ocasiones, a las citas acudieon responsables de la rama francesa de Segi. Varios de los cabecillas lograron eludir, en un principio, la amplia operación, entre otros, Jon Tellería y Ainara Bakedano, enlaces entre Segi y Batasuna. El dispositivo ha servido además para descabezar todas las estructuras intermedias de las juventudes de ETA, desde las asambleas locales a las «nacionales».



