Lunes
, 30-11-09
Nadie duda ya en Rusia de que el descarrilamiento del tren de pasajeros «Nevski Express» el pasado viernes, cerca de la localidad de Uglovka, se debió a un atentado terrorista, y la principal línea de investigación se centra en los separatistas chechenos. La radio «Eco de Moscú» señalaba ayer que entre los sospechosos se encuentra un ex militar ruso que desertó y se pasó a las filas de la guerrilla chechena a finales de los 90. Se llama Pável Kosolápov y contra él hay una orden de búsqueda y captura dictada hace tiempo. Está implicado en el anterior atentado contra el «Nevski Express», el 13 de agosto de 2007.
Gracias a la colaboración de los habitantes de la zona, la Policía ha podido dibujar un retrato robot de algunos de los miembros de un grupo de forasteros que frecuentaron la vía del ferrocarril en los últimos días y que, según esos testigos, «se comportaron de forma extraña». Vladímir Markin, portavoz del Comité de Investigación de la Fiscalía General, manifestó que los malhechores «dejaron muchas pistas».
La ministra de Sanidad, Tatiana Gólikova, ha asegurado que, por el momento, el número de muertos asciende a 25, mientras que 85 personas seguían ayer hospitalizadas, 21 de ellas en estado grave. En cuanto a la cifra de desaparecidos, son doce las personas en paradero desconocido. Según la ministra, entre los heridos hay seis extranjeros: un azerbaiyano, un belga, un bielorruso, un italiano y dos ucranianos. El tren cubría la ruta Moscú-San Petersburgo, la más utilizada de toda la red de ferrocarriles rusos.


